Michael Moore
A todos mis compatriotas que votaron por George W. Bush:
Ahora que se cumplieron cuatro años del atentado de las
Torres, tengo curiosidad por saber cómo se sienten. ¿Qué tal es saber que el
hombre que ustedes eligieron como líder después de que nos atacaron, puso al
frente de la administración de catástrofes a un tipo cuya experiencia consiste
en organizar exhibiciones de caballos?
Realmente quiero saber, y lo pregunto con sinceridad y
respeto, cómo se sienten ante el total desprecio de Bush hacia nuestra
seguridad. Vamos, sean honestos por un instante. No empiecen con que lo de
Nueva Orleáns ocurrió porque es una de las ciudades más pobres de EE UU.
Dejen de lado su odio hacia los demócratas y los progres y cualquiera con el
apellido Clinton. Mírenme a los ojos y díganme que nuestro presidente hizo bien
en nombrar después de los atentados a un organizador de shows ecuestres como
jefe de la protección ante catástrofes y emergencias.
Quiero que dejen de lado su etiqueta de
republicano-conservador-fundamentalista-derechista. Quiero que me hablen como a
un norteamericano con el que tienen en común un país.
¿Estamos más seguros hoy que antes de septiembre de 2001?
Cuando se enteraron de que por detrás del señor de los caballos había un número
dos y un número tres con cero experiencia en protección civil, ¿se sintieron
más seguros? Cuando hombres que nunca estuvieron bajo bandera y nunca vieron a
muchachos morir en combate mandan a nuestros jóvenes a la batalla, ¿piensan que
saben dirigir una guerra? ¿Conocen lo que significa que te vuelen las piernas
combatiendo una amenaza que nunca existió?
¿Realmente piensan que privatizar servicios importantes
conduce a mejores servicios para el pueblo? ¿Por qué odian tanto al Estado?
Ustedes votaron a políticos que durante 25 años tuvieron por objetivo principal
hambrear al Estado.¿Fue bueno o malo para el país cortarles los fondos a la
administración de catástrofes y al Cuerpo de Ingenieros del Ejército? ¿BUENO o
MALO?
Con la deuda nacional batiendo récords, ¿es buena idea
rebajarles los impuestos a los ricos? ¿Ustedes los pagarían igual si así
cientos de miles de homeless en Nueva Orleáns pudieran tener un techo? ¿Ustedes
creen en Jesús? ¿En serio? ¿No era él quien dijo que seremos juzgados por cómo
tratemos a la gente humilde que nos rodea?
El huracán Katrina llegó y voló la mera fachada de que éste
es un país con libertad y justicia para todos. El viento rugió y las aguas se
alzaron; y lo que quedó al descubierto es que los pobres en EE UU serán
abandonados a sus padecimientos y a la muerte, mientras el presidente toca el
violín y les dice que coman tortas.
No lo digo en sentido metafórico. El día en que llegó el
huracán y se rompieron los diques, Bush, John McCain y sus amigos millonarios
se estaban llenando la panza con tortas. Un día entero después de que se
rompieron los diques —los mismos diques cuyo reforzamiento él obstaculizó— Bush
estaba tocando la guitarra que le había regalado un músico country. Todo
mientras Nueva Orleáns era tapada por las aguas.
Pasó todavía OTRO día más antes de que el presidente
sobrevolara la ciudad en su jet. Para sólo mirar por la ventanilla la miseria
que reinaba 800 metros más abajo, mientras él volvía a su segundo hogar en
Washington. Y tuvieron que pasar otros DOS DÍAS para que llegaran unos flecos
de ayuda federal y de tropas a la comarca. Esta vez no se demoró siete minutos
leyendo con chicos, como cuando le avisaron de lo de las Torres. Esta vez
fueron CUATRO DÍAS de hacer nada más que decirle al jefe de catástrofes:
“Brownie, qué buen trabajo estás haciendo”.
Mis amigos republicanos, ¿no les molesta que el mundo se ría
de nosotros? Y en este aniversario sagrado, ¿estamos honrando la memoria de los
muertos? Si no aprendimos nada y nos encontramos igual de vulnerables y sin
preparación, como en esa mañana luminosa, ¿hubo tres mil que murieron en vano?
Nuestra vulnerabilidad no es solamente respecto a cómo
manejar el terrorismo o responder a las catástrofes naturales. Somos vulnerables
y estamos inseguros porque permitimos que un americano de entre ocho viva en la
pobreza más horrible. Aceptamos un sistema escolar en el que uno de cada seis
chicos no logra terminar los estudios; y que deja a la mayoría de los que sí
terminan incapaces de hilar una frase coherente. La clase media no puede pagar
la hipoteca o las cuentas médicas, y 45 millones de estadounidenses no tienen
asistencia sanitaria.
¿Están seguros? ¿Realmente se sienten seguros? Ustedes no
pueden mudarse tan lejos ni construir los suficientes barrios cerrados como
para que las consecuencias de lo que están haciendo no les alcancen, rompiendo
las paredes y exigiendo venganza.
¿Realmente quieren esperar a que se llegue a eso? ¿O se
figuran que si los dejan tirados hasta que se resignen o se peguen un tiro o se
ahoguen en la mugre de la calle, el problema se arreglará solo?
Yo sé que ustedes saben que no es así. Ustedes le dieron al
país y al mundo un hombre que no daba para el puesto, y que sólo sabe nombrar
gente que no da para el puesto. Ustedes nos hicieron esto, se lo hicieron al
mundo y al pueblo de Nueva Orleáns. Por favor, arréglenlo. Bush es de ustedes.
Y ustedes saben que para que haya paz y seguridad hay que arreglarlo. ¿Alguna
propuesta?
Yo tengo una... y no es un show ecuestre.
Salud.
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