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Otro
mundo es posible |
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16 de octubre de 2005 Un londinense “airado”El dramaturgo británico Harold Pinter, premio Nobel de Literatura Hijo de un sastre de origen judío, Pinter nació en Londres en 1930. Se crió en un barrio del este de la capital británica poblado por familias obreras y por inmigrantes, una experiencia vital que se ve reflejada en muchas de sus obras. En 1948 ingresó en la Royal Academy of Dramatic Art, y en 1950 publicó su primer poemario, titulado ‘Poetry London’. Durante los años cincuenta fue actor en compañías de repertorio, con las que recorrió Irlanda y el Reino Unido. Estrenó su primera obra de teatro, ‘La habitación’, en 1957. Destacaron después ‘La fiesta de cumpleaños’ (1958), ‘El amante’ (1963), ‘Regreso a casa’ (1965), ‘Viejos tiempos’ (1971), ‘Tierra de nadie’ (1975) y ‘Luz de luna’ (1994). Entre sus guiones cinematográficos se encuentran ‘El sirviente’ (1963) y ‘El mensajero’ (1971), de Joseph Losey, ‘El último magnate’ (1976), de Elia Kazan, y ‘La mujer del teniente francés’ (1981), de Karel Reisz. Sus obras, enigmáticas y originales, han sido descritas como comedias de amenaza. Sobre todo, le preocupa la relación entre el verdugo y la víctima, el perseguidor y el perseguido, el dueño y el esclavo. En 2002 Harold Pinter se opuso decididamente a la guerra en Irak. Llegó a decir que Tony Blair era un “criminal de guerra”. Y denunció “la pesadilla de la histeria, la estupidez y la arrogancia” de Estados Unidos, país al que acusó de desarrollar “sistemas avanzados de armas de destrucción masiva” que se prepara para usar “cuando lo considere oportuno”. 13 de octubre de 2005 Merkel sin SchröderElmar Altvater La Gran Coalición de hoy tiene en todo caso el nombre en común con la de hace cuarenta años. Pero no es parte de un proyecto social de estructuración. Al contrario, la que ha funcionado en la práctica todos estos años entre el Bundestag (cámara baja, con mayoría socialdemócrata y verde) y el Bundesrat (cámara alta, con mayoría democristiana), ha hecho cuanto le era posible para dividir a la sociedad. La Gran Coalición, a diferencia de lo que ocurría hace 40 años, se encuentra hoy con un apéndice parlamentario de la oposición social. Los 54 diputados del Partido de la Izquierda en el Bundestag fueron elegidos precisamente por eso: porque grandes partes de los sindicatos y de otros movimientos sociales actúan en contra de unos recortes del sistema social que hieren en lo más vivo a un elemental sentido de justicia. Dado ese contexto, puede esperarse que surja hoy una alianza parlamentaria-extraparlamentaria para una política económica, social y de paz. Sólo si eso fragua, llegará el Partido de la Izquierda a ser algo más que un partido de protesta para una legislatura. También los Verdes se encuentran en la oposición. Tienen la ventaja de un medio en cierta medida estable, pero la desventaja de que ahora han de poner en cuestión su propio proyecto político, aquél con el que asumieron responsabilidades de gobierno. Lo que exigirá una elaboración magistral de la propia esquizofrenia. ¿Lo conseguirán? El SPD lo tiene aún mucho más difícil que sus antiguos coaligados. El canciller Schröder sólo pudo sobreponerse a los desastrosos resultados de las elecciones en Renania-Westfalia porque condujo una campaña electoral de oposición a la política de su propio Gobierno. Pero en una Gran Coalición roji-negra, el SPD tendría que teñir de negro los ajados restos de su color rojo. Cómo se las piense componer la socialdemocracia para salir de esta crisis, es su secreto. La Gran Coalición devorará a sus hijos. === Julio Rodríguez López, 13 de octubre Pues a ver si surge una generación nueva de políticos en el SPD. Ahora Müntefering no resulta precisamente atractivo desde el punto de vista político. Este personaje no ha dicho nunca nada propio sobre Alemania, sólo se le conoce en función de su fidelidad a Schröder. Permaneciendo Schröder en la retaguardia, es más factible que el SPD y los de la Izquierda puedan aproximarse algo más. En la anterior Gran Coalición la imagen de W. Brandt mejoró mucho dentro de Alemania. Los presagios pesimistas del artículo llevan implícito un mensaje, y es el de la falta de consistencia y de programa de los actuales políticos más notables del SPD, los que van a entrar en el Gobierno y que parecen susceptibles de caer en el más absoluto de los oportunismos. En todo caso, que los dos principales partidos alemanes se reúnan a negociar en serio durante dos semanas y que no trascienda nada de lo hablado, es un ejemplo para España. === Julio Rodríguez López, 20 de octubre Interesante artículo. Dan ganas de conocer mejor lo sucedido en Alemania, de cómo ha sido eso de que el SPD haya hecho campaña en contra del Gobierno. Ya que la información recibida a diario en España no permite del todo llegar a dicha conclusión. De acuerdo con lo que ahí se expresa, desde el Gobierno alemán se ha estado haciendo el ajuste exigido por la globalización; mientras que el SPD, especialmente en la campaña electoral, está más por la defensa del modelo social alemán o europeo. El partido socialdemócrata puede quedar “laminado”, por la intención del Gobierno ahora resultante de llegar aún más lejos, de profundizar en el ajuste necesario para adaptar la economía alemana a las exigencias citadas de la globalización. Es evidente que el “capitalismo renano” atraviesa por una crisis, pero también es evidente que dejarlo todo en manos de las exigencias de los mercados financieros puede llevar a un desastre. El nuevo Gobierno lo tiene difícil, pero aún lo tiene más el SPD. También está por ver qué clase de oposición va a desarrollar el nuevo Partido de la Izquierda. === |
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