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Otro
mundo es posible |
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5 de noviembre de 2005 Homo globalisUn libro de Manuel Escudero Si la globalización ha cambiado la manera de entender conceptos como “injusticia” o “progreso”, ¿a qué esperan los hombres que pueblan el mundo para redefinirse también ellos mismos y adaptarse a estos nuevos tiempos? Ésta parece que es la reflexión principal de Escudero con su “ciudadano global”, un individuo que nació el 15 de febrero de 2003, “en las manifestaciones casi espontáneas” en las grandes ciudades del mundo contra la guerra de Irak, y que ahora exige una “globalización progresista” y una teoría del “buen gobierno”. ‘Homo globalis. En busca del buen gobierno’ Este ensayo pretende poner las bases para elaborar un pensamiento socialista renovado y adaptado al siglo XXI: el pensamiento socialista tradicional ha envejecido, y aunque debe seguir manteniendo los principios de libertad, igualdad y fraternidad, la clase obrera ha pasado a ser clase media y el “sujeto histórico” o sujeto político es ahora un ciudadano en un mundo globalizado. Es una conversación llana y abierta, y está escrito para que los ciudadanos medios reconozcan aquellas cosas que piensan, sienten y demandan ya. Manuel Escudero es secretario general del Pacto Mundial de Naciones Unidas para España y director de proyectos internacionales en el Instituto de Empresa. Actualmente se encuentra trabajando como miembro de la Oficina del Secretario General de Naciones Unidas en Nueva York, dirigiendo las redes globales del Global Compact. 1 de noviembre de 2005 Alemania, hora ceroEl País, 1 de noviembre de 2005 Franz Müntefering anunció ayer su renuncia a la reelección como presidente del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) en el congreso que comienza el día 14 en Karlsruhe. Y dejó abierta la posibilidad de no entrar en el Gobierno con los democristianos (CDU/CSU), en el que está previsto que sea vicecanciller y ministro de Trabajo. Müntefering tiró la toalla tras la derrota sufrida ayer en la ejecutiva del SPD por su candidato para el cargo de secretario general, Karl-Josef Wasserhövel, contra la diputada socialdemócrata de izquierda Andrea Nahles. La bomba política estalló y sorprendió a todos en Berlín, ayer a primera hora de la tarde. La ejecutiva del SPD estaba convocada para discutir la preparación del congreso del partido y para votar el candidato a secretario general. De forma inequívoca, Müntefering se había pronunciado a favor de su hombre de confianza, Wasserhövel, de 43 años, con el que ha trabajado durante los últimos 11. La diputada de izquierda Nahles, de 35, también aspiraba al cargo. Consciente de su fuerza, Nahles ni siquiera aceptó renunciar a sus aspiraciones a cambio de un puesto de vicepresidenta del partido; y mantuvo hasta el final su candidatura a la secretaría general, el segundo cargo en la jerarquía del SPD, en abierta disputa con el elegido de Müntefering. Tuvo éxito Nahles en su empeño. En votación secreta, la ejecutiva del SPD otorgó 23 votos a Nahles para secretaria general y 14 a su contrincante. Müntefering se quedaba con las posaderas al aire. El veterano político entendió el mensaje y se presentó ante la prensa para una breve declaración sin preguntas: “Bajo las actuales circunstancias no puedo ser por más tiempo presidente del partido”. Por ello, Müntefering anunció que no se presentará a la reelección para presidente del SPD y que se reserva la opción de no entrar en el futuro Gabinete. La votación a favor de Nahles en la ejecutiva del partido supone una imposición casi violenta del tan cacareado cambio generacional que el SPD pedía a voces. Al mismo tiempo, significa un giro a la izquierda que no augura nada bueno para la puesta en marcha del Gobierno de gran coalición. 30 de octubre de 2005 Bajo el paraguas de ZPEl Correo, 30 de octubre de 2005 Patxi López logró ayer un respaldo histórico en el V Congreso del PSE-EE celebrado en el Palacio Euskalduna de Bilbao, al ser reelegido secretario general con el 96,7% de los votos. Un apoyo que permite al líder de los socialistas vascos superar la fractura surgida tras la asamblea extraordinaria de 2002, a la que se llegó en medio de una crisis interna, con tres candidaturas diferentes para suceder a Nicolás Redondo Terreros —que había dimitido varios meses antes— y en la que al final sus apoyos no rebasaron el 57%. Un escenario muy diferente al vivido ayer. Sin apenas contestación interna, López se paseó por un cónclave que le propulsó como el líder dispuesto a convertir al PSE-EE en alternativa real al nacionalismo vasco. Los sectores que en 2002 apoyaron a Carlos Totorika se han ido diluyendo de tal manera que dos de sus máximos exponentes —Rosa Díez y el propio Redondo Terreros— ni siquiera participaron como delegados. Los asambleístas transigieron en pactar con Odón Elorza y sus seguidores que el vigente Estatuto precisa una relectura y ser “renovado y fortalecido”. Aunque la pretensión inicial del regidor donostiarra había sido la de incluir en su enmienda la posibilidad de denominar “nación” a Euskadi, la propuesta llegó al congreso sin esa apostilla, después de que fuese eliminada en su trámite en la propia asamblea local. A pesar de todo, Elorza insistió sobre ese aspecto y sobre lo que sí seguía figurando en la enmienda: el derecho de los vascos a decidir. López apenas se tuvo que esforzar en defender su informe de gestión. Como autocrítica, el secretario general admitió que el PSE-EE no cuenta dentro del PSOE “con el peso con el que debería contar”, lo cual supone “una asignatura pendiente”. === |
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