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17 de febrero de 2006 La economía española y el “mal holandés”Julio Rodríguez López El descubrimiento, durante los años sesenta, de yacimientos de gas natural en Holanda dio lugar, tras un periodo de intenso crecimiento, a que el país sufriese una profunda desindustrialización; y a que su economía resultase en exceso vulnerable a las oscilaciones del precio de exportación de ese recurso energético. Un trabajo publicado en noviembre de 2005 por J. Capó, A. Riera y J. Roselló considera que el turismo de sol y playa ha podido ocasionar manifestaciones del “mal holandés” en el caso de la economía balear, alguna de las cuales podría extenderse al conjunto de la economía española. El desarrollo del turismo balear, sector emergente en su día, ocasionó notables revalorizaciones de la propiedad de determinados recursos naturales. Y también generó crecimientos destacados de la productividad en el subsector de la hostelería y la restauración. Los mayores salarios estimularon la demanda de productos de sectores menos abiertos a la competencia, como los servicios y la construcción. Estos últimos, a su vez, experimentaron importantes aumentos de precios y generaron demandas adicionales de trabajo. La especialización productiva en actividades poco cualificadas y no sensibles al progreso técnico, junto al agotamiento de los recursos naturales y a la fuerte dependencia del turismo, pueden generar en el futuro ritmos de crecimiento mediocres. Este predominio de la construcción y de la hostelería ha desagrarizado y desindustrializado la economía española, acentuando su dependencia del subsector turístico y de la construcción de viviendas para inversores. Se ha reforzado también su proclividad a mayores ritmos de inflación, por el abrigo ante la competencia del que gozan los sectores productivos ahora dominantes. Los problemas derivados del llamado “mal holandés” pueden llevar a que el crecimiento se origine únicamente en tanto se construyan nuevas viviendas. No cabe esperar nuevos impulsos decisivos de un sector como el turístico, en el que el progreso técnico no brilla por su presencia. Diversificar la actividad productiva, mejorar las dotaciones de servicios públicos, administrar con racionalidad los recursos naturales, prestar mayor atención al equilibrio medioambiental, practicar un urbanismo en consonancia con el bien común... son algunos de los retos de futuro de la economía española. === |
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