¡Ay, Navarra!

 

F.L. CHIVITE               f.l.chivite@diario-elcorreo.com

La correosa Nafarroa, la patria de los antiguos vascones, el Viejo Reyno, la columna vertebral de Euskalherria (como alguien enfáticamente dijo ayer), ¿qué va a ser de ti? ¿Seguirás vasca y española? ¿Más española que vasca? ¿Ni pizca de vasca?

 

Ustedes ya lo saben, pero permítanme que purgue una vez más mi cansado corazón: Navarra lleva diez años gobernada por el inefable Miguel Sanz. Resulta en verdad tentador añadirle algunos calificativos más; pero, por supuesto, no voy a hacerlo. El Parlamento navarro consta de 50 escaños. La Unión del Pueblo Navarro cuenta con 23, pero los cuatro escaños del CDN de Alli le permiten gobernar con mayoría absoluta. Urralburu y sus amigos (tal vez los recuerden) dejaron a su espalda un PSN hecho trizas que ha permitido a la derecha regionalista repantigarse tan ricamente en el poder. Al menos hasta ahora.

 

¿Por qué hasta ahora, ocurre algo? No sé, pero yo diría que el señor Sanz está un poco excitado. ¿Pues qué ha dicho? Entre otras cosas, ha dicho que hay que parar el proceso de paz. También ha dicho que dispone de unos misteriosos informes de la Policía Foral acerca de la autoría del atentado contra la ferretería del concejal de Barañain. Y entonces, el delegado del Gobierno le ha contestado que, si es así, lo primero que tiene que hacer es ponerlos a disposición de los responsables de la lucha antiterrorista.

 

En las elecciones generales de 2004 ocurrió una cosa en Navarra. Apareció una coalición de partidos nacionalistas (Aralar, EA, PNV y Batzarre), llamada Nafarroa Bai. Según se dijo entonces, el principal propósito de Nafarroa Bai era llevar a Madrid la voz de una Navarra vasquista y de izquierdas; un esfuerzo, si me lo permiten, titánico y encomiable. Izquierda Unida fue invitada a formar parte del proyecto, pero denegó el ofrecimiento para que nadie pudiera colocarle la etiqueta de abertzale. En realidad, Nafarroa Bai no consiguió muchos más votos que la suma de sus partes (apenas un 18%), pero sí logró uno de los cinco escaños en el Congreso de los Diputados (Uxue Barcos). Y probablemente logró también otra cosa bastante interesante: triunfar como idea.

 

Últimamente se ha especulado con la posibilidad de que Nafarroa Bai puede presentarse también a las elecciones forales del año que viene. E incluso se ha llegado a sugerir (disculpen que sea cauto en este asunto) que no sería impensable cierto entendimiento con el PSN, con el fin de desbancar a Sanz. Así pues, Sanz está nervioso; lo digo para que sean compasivos con su exceso de delicadeza. Pero en fin, ahora en serio, me parece un asunto lamentable el hecho de que la UPN se haya empeñado en andar todo el rato enarbolando un fantasma como bandera. Ya cansa.

 

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