Comentarios de Miguel Ángel Múgica en Konpondu

      Encontraremos la salida de este túnel asfixiante precipitándonos de súbito fuera del guirigay. ¿Por quiénes y con quiénes hay que trabajar? Si acabásemos recayendo en las inercias, todos intuyen que se desvanecería la oportunidad vislumbrada más allá de los intereses y del ideario de cada uno. A pesar de ello, nadie le pone el cascabel al gato. El tiempo cósmico trota por su circuito cerrado ajeno a las esperanzas y a los dolores de nosotros, los humanos. El tiempo subjetivo, más estremecedor y a la vez moldeable que el otro, lo estamos desperdiciando. Llegará puntualmente la hora de la verdad, la de la apoteosis o la de los lamentos hipócritas.
      Yo he cumplido. Les emplazo a los líderes de cada sector social a sincerarse en público; sin la coraza protectora de la palabrería vacua, sin condenarnos a los demás a ser testigos mudos de riñas entre aspirantes a ostentar la jefatura. Que me respondan los líderes. ¿A qué se comprometen? ¿Por quiénes ansían trabajar? ¿Con quiénes ansían trabajar?

      Soy vasco y socialista, pertenezco al PSE. Me intrigó y me gustó que Zapatero, tras el crimen y la estupidez de ETA, sólo precisara lo de “suspender”. Me gustó Ibarretxe cuando nos instó a no darnos por vencidos ante la ausencia de un enfoque común (paz y normalidad). No me gusta el sistema judicial español, propenso a violentar la ley. Sobran los circunloquios y las zarandajas. Resolvamos ya “el problema vasco”. Dejemos espacio para que ETA acabe autodisolviéndose.

      Imagina, Buscaimposibles, que las líneas siguientes emanan de un post autónomo. Mejor todavía, publica estas líneas en tu blog, para dar ejemplo.
      La simultaneidad en el diálogo con ETA y en el diálogo de los partidos vascos no es un capricho de nadie, responde a la experiencia acumulada por todos y cada uno de los afiliados del PSE. Los ensueños de la razón abstracta producen monstruos. Y cadáveres.
      El declive “militar” de ETA y el análisis de sus causas poco nos ayudarán en la irrenunciable tarea de promover el futuro pacífico que nos merecemos (o que deberíamos habernos merecido) españoles y vascos. Es decir, las incógnitas se localizan en otra parte: no ha decaído ni un ápice la implantación social del ideario de ETA (la resistencia contra los opresores); y se carece de una base argumental firme para explicarnos por qué tuvo éxito la banda armada y por qué resucitó mil veces aunque no contuviera sino vaguedades contradictorias.
      No ha poseído una fuerza descomunal ETA, sino que se ha aprovechado de la raquítica veracidad democrática con la que apareció el entramado institucional español después de 1976. Sin el entusiasmo de los españoles para convertirse en ejemplo real de democracia, los secuaces de ETA nos derrotarán siempre.

      Sembrar discordia (la actitud del ahora preso preventivo, la actitud del aparato judicial) trae malas consecuencias. Más allá de este amargo sentimiento, la sociedad civil continuará buscando el equilibrio y la cordura. Pues los dos extremos de un análogo fanatismo merecen ahogarse en su propio derroche de espanto. Como el factor “humanitario” abunda entre nosotros, hagamos hincapié en lo que nos libera de tanta pesadumbre: comprender lo ridículo de la inmisericorde obcecación (venga de donde venga).

      Una buena pregunta la de Juan (12). ¿Cómo, en enero de 2007, se “saca tajada” de ETA? Muy raro todo lo que sucede con el “eje del mal”. Y a Francisco Franco Bahamonde por poco no le dejan morir.
      También Mariano (13) aguza el ingenio. La justicia la imparten los jueces; los demás “a callar”, que por algo ejercemos de demócratas. No me advirtieron en la escuela de que limbo es sinónimo de democracia.

      No hay que actuar para que ETA se enfurruñe o se alegre. Por eso mismo no se debe congelar el estatus jurídico de Euskadi. ¿Van a condicionar al conjunto de la ciudadanía las “malas pulgas” de menos de un millar de sujetos descarriados? El poderío a ETA no se lo dan las bases de Batasuna, sino los delirios fantasiosos de españoles y vascos. Y la diarrea mental de los medios de comunicación. Supuse que Konpondu iba a frenar este desaguisado, esta broma de mal gusto que se propaga como el cáncer. ¿Se murió Franco? Sí. ¿Se autodisolverá ETA? Sí. Coge el timón, Ibarretxe. Andan por ahí sueltos muchos tigres de papel.

      ETA, más que como un ejército, ha funcionado siempre como un mito. Se debe diferenciar entre la defensa ordinaria de la sociedad contra el terrorismo (mediante mecanismos policiales y judiciales, pero también con audacia política y con mecanismos culturales y hasta de índole pedagógica) de los métodos a emplear en la última fase de un ciclo de violencia. El factor mítico haría que se reprodujese la violencia: nuevos individuos cada diez años enarbolarían una bandera nunca desprestigiada, en un incesante apogeo del revanchismo y de una épica tan pervertida como refractaria.
      Sólo se corta de raíz el continuo trasvase de excusas para responder coléricamente a los opresores cuando los depositarios del símbolo sagrado se reúnen y proclaman con toda solemnidad el agotamiento de la causa; que por fuerza ha de tener unos acordes tirando a victoriosos.
      Inmorales son las omisiones de los nacionalismos al consentir los chantajes, no cabe duda. También son inmorales las conductas de los servidores fanáticos del sistema establecido, en la banca, en el estamento militar, en las confesiones religiosas...
      La moralidad de los sujetos que apoyamos la salida negociada de este ciclo de violencia estructural y violencia terrorista no es equiparable a un sentimiento angélico, a una creencia en la bondad intrínseca de los seres humanos. Por el contrario, poseyendo la certeza de que la historia continuará en el planeta con dosis más altas de suciedad y horror, también hemos comprobado científicamente que los intereses egocéntricos de ETA y del PNV dejaron hace ya bastantes años de beneficiarse del condicionamiento mental de la población a través de la violencia.

      Yo le pregunto a Buscaimposibles: ¿qué es antes, el huevo o la gallina? ¿Qué es antes, el sentimiento pacificador o la lucidez pacificadora?

      Amigo Buscaimposibles, me pareció que enfatizabas el aspecto sentimental, desde el que se puede caer en lo seudosentimental y así justificar el no dar pasos y que más de la cuenta derramen lágrimas de cocodrilo. Mi crítica a Zapatero, secretario general de mi partido, consiste en dejar constancia de que, buscando la paz, resultó escasamente “maquiavélico”. Discurramos con la mente fría todos quienes ya hemos desechado la guerra de civilizaciones, y de tribus ibéricas y pirenaicas más o menos “expropiadas”...

      Vale, Buscaimposibles. Se puede empezar pon donde tú dices. Ya seguiremos, que la efectividad del diálogo depende de hacerlo cundir sin acelerones. Sin prisas, pero sin pausas.

      Yo y multitud de vascos y de españoles padecemos el síndrome de la rebeldía contra la guerra perpetua. En lo referente a la barbarie de determinados gringos, se me ocurre combatirla con este refrán propio de Sancho Panza: no hay mejor desprecio que no hacer aprecio.

      Completamente de acuerdo con lo que expresan Rakel (29) y Gorka (30). A una iniciativa financiada con fondos públicos se le debe exigir bastante más que a un blog particular. Dicho lo anterior sin ánimo de soliviantar a nadie. Konpondu podría ser una herramienta muy valiosa para ahorrarnos más demoras en el zigzagueante recorrido hacia la paz y la normalidad sociopolítica.

      Una regla democrática: la división de poderes (legislativo, ejecutivo, judicial). El contenido que define a la democracia: gobierno del pueblo. A partir de ahí, ¿se hereda o proviene de sí misma la legitimidad del poder judicial? El pueblo delega periódicamente en unos representantes suyos el poder legislativo y el poder ejecutivo. ¿De qué medios democráticos puede echar mano el pueblo para no estar ausente del control sobre el poder judicial?

      Creo que Buscaimposibles elude el fondo del problema. No se trata del ciudadano Ibarretxe (quien no está exento de responder de sus actos), sino de la injerencia “propagandística” del poder judicial en unos hechos a todas luces “limpios” en el plano ético y en el plano de una legalidad lógica. Yo lo percibo así: se desmanda una parte del poder judicial y pone de manifiesto lo endeble de la democracia más formal y cosmética que verdadera.

      El esperpento de los jueces supeditándose a intereses partidistas ya se da ahora. Por tanto, no sería peor que fuesen elegidos igual que son elegidos los encargados de elaborar las leyes. Otro punto. No todos los jueces admiten todas las denuncias. ¿Por qué sí admitieron esta denuncia contra Ibarretxe? Otro punto. Zapatero se equivocó al juntarse sólo con el PP en el pacto “antiterrorista”; se volvió a equivocar al admitir la Ley de Partidos; e incomprensiblemente le dio por iniciar una negociación con ETA sin haber derogado antes la Ley de Partidos.

      Ya no estoy para los trotes de dispersarme. Me gustaría asistir al eclipse postrero de ETA; es decir, a su autodisolución. Lo que no obsta para quejarme de que determinados jueces coadyuvan, ellos sabrán si de buena fe o de mala fe, a prolongar este ciclo de violencia degradante.

      Los temas o categorías de los artículos ahora son cuatro, además de ‘Todos’: ‘Participación ciudadana’, ‘Fin de la violencia’, ‘Normalización política’ y ‘Derechos humanos’. ¿Qué tal si se publican artículos de resumen para cada una de las categorías? Los autores de estos “artículos de segundo grado” pueden también moderar y encauzar el diálogo, a través de comentarios suyos que se intercalen con los comentarios ajenos.

      Me sumo a lo dicho en los comentarios 1 y 4. ‘Vandalismo’ puede ser un término más severo que ‘gamberrismo’. Respecto al comentario de Juan (3), algunos pedimos ahondar en la democracia igual aquí que en EE UU o en la Unión Europea. El déficit democrático lo padece España tanto como Euskadi. Combatiendo los clichés, la incultura política del conjunto de la sociedad y de los sectores sólo presuntamente ilustrados, se combate el terrorismo, el etarra y los demás terrorismos, que también existen. Hagamos de Konpondu un medio eficaz no para desahogarnos, sino para incentivar el avance hacia una verdadera cultura política del conjunto de la sociedad.

      El diálogo con más trampas que pecadores en el infierno, el pulcro monólogo de Fernandito… ¡Vivan los quesos de las crónicas locales!

      Antes de confiar en que los partidos dialoguen entre sí, debería impulsarse el diálogo dentro de cada partido. Los portavoces oficiales de los partidos repiten, año tras año, sus respectivas y monótonas proclamas. En las bases de los partidos hay más interés por practicar la autocrítica, sin miedo al qué dirán si se me ocurre admitir la parte de razón de los adversarios en la contienda electoral.

      Todos sabemos que justicia y paz no se contradicen, como tampoco se contradicen libertad y seguridad. Ahora bien, cuando está a punto de extinguirse la coartada del terrorismo, una parte del sistema establecido (la que saldría beneficiada si la violencia se transformase en crónica) procura enmascarar su miedo a la paz retorciendo el lenguaje. Conseguir la paz va contra las ganancias en dinero de algunos; por eso presentan la paz como un objetivo utópico.

      Para mí, principalmente, otros distintos de los malos oficiales se lucran con esta interminable guerra contra el terrorismo. Si concluye el terrorismo, si ETA se autodisuelve, determinados negocios se hunden. En todo el mundo occidental ha prosperado la industria del antiterrorismo.

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