Democracia 2005 (2)
La revuelta de los desclasados
27 de diciembre de 2005
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José R. Ubieto, psicólogo clínico y psicoanalista
La Vanguardia, 22 de diciembre de 2005
El asesinato de una indigente por parte de tres jóvenes, hace muy poco, es uno de esos hechos que nos conmueven y al mismo tiempo nos provocan un sentimiento amargo, mezcla de extrañeza y rabia. La primera explicación, quizás precipitada, es atribuir a esa violencia un calificativo muy “superficial”: violencia gratuita, haciendo alusión a una violencia sin sentido que sólo se justificaría por el placer que provoca en sus actores.
Una violencia caracterizada por un exceso que desborda las explicaciones relativas a la crisis de socialización, a la influencia de las bandas o a la tentación delictiva. La película de Kubrick ‘La naranja mecánica’ fue pionera en mostrar esa violencia excesiva y malvada, sin objeto.
Es una violencia que nos resulta especialmente insoportable porque dentro de ella se aloja una pulsión destructiva más allá de toda razón o interés confesable.
Es la pulsión de muerte en forma pura, lo cual contraviene todo el empuje de nuestra sociedad en pos de una civilización anestésica, capaz de reprimir cualquier manifestación de la muerte (dolor, duelo, pérdida...).
Es el retorno de un fantasma que conocimos a partir de la Segunda Guerra Mundial con el Holocausto y la bomba de Hiroshima: el fantasma de la inhumanidad como perteneciente a lo más familiar de cada uno.
Pero, ¿es posible hablar de la violencia como gratuita sin deslizar en ese adjetivo una supuesta irracionalidad que escaparía a cualquier lógica? Seguramente la razón no se basta por sí sola para entender la lógica que subyace en estos actos; y por eso necesitamos otros instrumentos conceptuales, como la hipótesis del inconsciente.
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17 de diciembre de 2005
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Jimmy Walles, ex vendedor de seguros, puso en marcha la
Wikipedia en enero de 2001 como una empresa sin ánimo de lucro. Desde entonces
el número de artículos creados por los internautas roza los dos millones, de
los cuales más de 800.000 han sido creados para la versión en inglés. También
existe una en castellano que cuenta con 79.480 entradas, así como otras en
catalán, gallego o euskera. Se ha creado incluso una edición en esperanto.
Más de 4.500 personas de todo el mundo contribuyen a
mejorar la Wikipedia, y el número de artículos crece un 7% cada mes. Esto
supone una gran cantidad de contenidos que es difícil supervisar, pero Walles
ha manifestado en varias ocasiones que establecer sistemas de control demasiado
estrictos no está en los planes, pues iría contra la filosofía del proyecto,
basado en la libertad con la que los internautas aportan información. Es la
propia comunidad de voluntarios la que acaba por determinar qué contenidos son
adecuados y cuáles no.
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10 de diciembre de 2005
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Joaquín Miras
La Revolución Francesa es el acontecimiento señero que en
la periodización histórica marca el comienzo de la contemporaneidad. Lo que
hace de la Revolución Francesa el acontecimiento iniciador y a la vez
característico de nuestra era, es la irrupción de las masas pobres en la
política. Desde entonces, las masas populares —el populacho, la plebe, el
proletariado, el pueblo— no abandonarán la historia. Todas las fuerzas políticas
se verán, en lo sucesivo, en la necesidad de asumir la centralidad de ese
acontecimiento: para servir a su liberación, para servirse de ellas como
instrumento y aliado subalterno, o para aterrorizarlas.
Esa irrupción de los pobres en la política culmina con la
constitución del primer régimen político democrático desde la antigüedad
clásica: la República democrática jacobina de 1793.
Dos rasgos confieren singularidad a este proyecto político:
la democracia jacobina surge en lucha, y como alternativa, contra el
capitalismo, que trata de instaurar su régimen económico tras la abolición del
Antiguo Régimen, señorial y absolutista. El otro rasgo consiste en que la nueva
República Democrática propone fórmulas para ser aplicadas no ya en una sola
ciudad, sino en un conjunto de espacios (un país con 23 millones de
habitantes).
El tiempo presente plantea un reto que no tuvieron que
asumir los jacobinos: construir una nueva cultura autónoma como medio para
crear el nuevo sujeto. La democracia jacobina nacía de una cultura autónoma
existente, la “economía moral de la multitud”.
Pero todo, en la historia, ha sido siempre, para bien y
para mal, obra de los seres humanos. Todo lo que es pensable y proferible
mediante la palabra —las aladas palabras—, puede ser comunicado públicamente,
colectivamente acordado, y realizado... Y nada hay que sea más sólido que eso:
poder es capacidad intelectual de orientar la actividad mediante ideas y
valores.
Nuestros enemigos son mucho más conscientes que nosotros de
que la democracia es una idea peligrosa, cuyo conocimiento invita a su
realización. De que democracia es palabra pública y trabajo para persuadir, de
que a la acción se llega mediante el debate y la palabra. Y de que, de todo eso,
tenemos de sobra.
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4 de diciembre de 2005
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Alejandro
Sobre nuestra pérdida de soberanía (“Demagogia”, de Carlos
Carnicero), existe un tema bastante desconocido: la Organización Mundial de
Comercio y el Acuerdo General de Comercio y Servicios.
Pongamos que los españoles elegimos un gobierno “de
derechas”, que opta por liberalizar la educación y la sanidad. Y que se procede
“a cancelar la educación y la sanidad públicas, o a igualar las subvenciones
que se dan a las públicas y a sus equivalentes privadas” (para no hacer trato
de favor a unas empresas frente a otras), en el marco del AGCS. Hasta aquí,
todo bien, si es lo que los españoles queremos.
Unos años más tarde, cambiamos de idea, y elegimos a un
gobierno “de izquierdas”, que promete volver a instaurar la sanidad y la
educación públicas dándoles más subvenciones que a sus equivalentes privadas.
¿Puede cumplir su promesa? No. Porque nos lo impiden las normas de la OMC (un
sector liberalizado no se puede volver a cerrar, si no es abriendo otro de
importancia equivalente).
Bueno, pues nos salimos de la OMC y afrontamos las
consecuencias para la economía del país (previsible embargo económico en varios
niveles). La cuestión ahora es... ¿puede España decidir el abandono de la OMC?
Pues no. No sin el acuerdo del resto de la Unión Europea.
Bueno, pues si las normas nos limitan y no podemos salir de
la organización, que el representante español en la OMC pida que se cambien las
normas. La pregunta es: ¿qué representante? La UE tiene un único representante
que habla por los 25, elegido por la Comisión Europea (ni siquiera por el
Parlamento Europeo, que es un órgano sobre el que los ciudadanos tenemos un
control directo).
Así que no podemos hacer nada, salvo actuar en rebeldía
contra la legislación internacional. Y exponernos a sanciones sin límite de la
UE y de la OMC. Nuestra intocable Constitución, la Constitución europea, cuando
se apruebe, y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, si vamos a eso,
no están por encima del poder de la OMC, al menos en el panorama actual.
Dependerá de todos el que esto cambie.
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3 de diciembre de 2005
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La Vanguardia, 8 de octubre de 2005
Siguiendo los pasos de George Orwell en ‘Camino a Wigan Pier’ o de Günter Walraff en ‘Cabeza de turco’, la escritora estadounidense Barbara Ehrenreich pasó hace cinco años al otro lado de la entonces próspera economía estadounidense para incorporarse a las filas de los ‘working poor’ (los pobres, a pesar de trabajar): los cajeros de hipermercados, los limpiadores de sedes corporativas y mansiones de playa, los camareros...
Trabajo duro y sucio a cinco o seis dólares la hora, un 13% menos que hace 20 años pese a la expansión económica más larga de la historia. “Cualquiera que sea la causa de los bajos salarios en Estados Unidos, el resultado es que muchísima gente cobra menos de lo que se necesita para vivir”, concluía Ehrenreich al final de ‘Nicked and dimed’, que se convirtió rápidamente en un superventas.
Ehrenreich se ha sumergido ahora en el mundo de los trabajadores “de cuello blanco” norteamericanos, para describir sus cuitas. Los fuertes ajustes que habían diezmado el empleo “de cuello azul” se extienden a los servicios y a los empleados de oficina.
Desde gerentes y representantes comerciales, publicistas o relaciones públicas, hasta programadores y secretarias, estos trabajadores constituyen ya un 25% de los desempleados en EE UU, más de un millón y medio en total. Un 44% de los parados de larga duración pertenecen a este grupo. Siguen siendo menos vulnerable que el trabajador de fábrica, pero su seguridad ya no es lo que era. ‘Paro’ es una palabra tabú para la gente que protagoniza el libro de Ehrenreich, titulado ‘Bait and switch’.
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30 de noviembre de 2005
Carlos Carnicero
El Plural, 29 de noviembre de 2005
Hubo un tiempo en el que la derecha española simulaba el patriotismo. Siempre era la primera invocación para cualquier propósito, incluidas las tentaciones golpistas; que eran cotidianas en el siglo XIX y a principios del XX, hasta que Franco las extirpó de un plumazo al institucionalizarlas en forma de dictadura. Luego lo intentaron Milans del Boch y Tejero, que también invocaban que la patria estaba en peligro. Ahora la patria sólo se defiende frente a los catalanes.
Estamos instalados en la paradoja. Los que se amarran a la Constitución hasta tratar de apropiársela, claudican en lo referente a la soberanía nacional para regalársela a la primera potencia del mundo. Son los que nos metieron de hoz y coz en la guerra de Irak únicamente para hacerse la foto de Las Azores.
Ahora que la Administración de Bush roza los mínimos históricos de popularidad interna en la historia presidencial norteamericana, la derecha española protesta porque nuestro país ha firmado el más importante contrato de venta de armas de la industria española con Venezuela. Todo porque a Estados Unidos no le gusta la venta.
En corolario a ese disgusto de la derecha española, sería de agradecer que el ínclito Ángel Acebes pidiera a la Administración norteamericana que suspendiera la compra de petróleo a Hugo Chávez; toda vez que el quince por ciento de las importaciones energéticas norteamericanas se hacen de Venezuela. Dinero líquido para un país que tanto les desagrada como para pedir que España se sume a un embargo de armas inexistente.
El Partido Popular ya no sabe qué hacer para organizar su oposición. Para el señor Rajoy, prescindir de una venta de mil setecientos millones de euros para agradar al amigo norteamericano de José María Aznar, es una decisión inteligente. Hubo un tiempo en el que la derecha simulaba defender la soberanía española...
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26 de noviembre de 2005
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En 2005, que se ha dedicado a promover medidas para luchar desde los Gobiernos contra la pobreza, un libro se ha convertido mundialmente en la referencia obligada sobre el camino que deben seguir los más pobres del mundo para salir de la pobreza.
Jeffrey Sachs, calificado como uno de los economistas más importantes del mundo y director del programa Millenium de la ONU, demuestra que es factible eliminar la pobreza extrema del mundo antes del año 2025, con la ayuda de los países ricos.
En “El fin de la pobreza”, Sachs une el testimonio directo de sus viajes con la información y los datos de la historia y la economía para ofrecer un realista mapa actual de la pobreza en el mundo. Hace unos siglos todos los países eran ricos o pobres por igual. En los últimos doscientos años un sexto de la población ha pasado a vivir en la prosperidad; dos tercios están en una situación de desarrollo intermedio; y otro sexto de la Humanidad vive en una pobreza insoportable.
Para resolver el problema hay que comenzar por averiguar por qué unas regiones se han desarrollado mejor que otras. A partir de su experiencia en la economía de muchos países, Sachs plantea soluciones en las que se combinan aspectos políticos, medioambientales, sociales y éticos.
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24 de noviembre de 2005
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Frei Betto
No me importaría pagar el doble de impuestos si el Estado supiera emplearlos en la materialización de derechos sociales. Es una vergüenza que un ciudadano se vea obligado a pagarse un plan privado de salud. Es deber del poder público garantizar la salud.
Incluso sabiendo que el Estado no invierte bien lo que en sus manos ponemos a través de los impuestos, estoy en contra de la evasión fiscal. Evadir es resignarse a la iniquidad y la corrupción, de las que está rebosante el Estado. Ahora bien, si no estoy satisfecho, mi deber es luchar para que se supriman los abusos. Si doy mi voto a un político sin preocuparme jamás de controlar lo que hace y lo que debe hacer, en realidad estoy contribuyendo a desmantelar el Estado y a retrasar la conquista de una sociedad más justa y digna.
Quienes más podrían llenar las arcas públicas son los que actúan a la sombra de la ley. No es el hecho de que queden impunes lo que me sorprende, sino el de que cuenten con toda una estructura legal puesta al servicio de la práctica de la ilegalidad: paraísos fiscales, jurisdicciones secretas, cobros por realización de transferencias, empresas fachada, fundaciones anónimas, cuentas secretas...
El capitalismo, además de injusto, es el más cínico de los sistemas sociales. Para el que trabaja duro, todo el peso de la ley. Para quien acopia riquezas, los intersticios de la ley.
Esa estructura de transacciones ilegales fue denunciada en el ‘Financial Times’ por Raymond Baker y Jennifer Nordin. Afirman éstos lo siguiente: “Muchas empresas y muchos bancos internacionales hacen un uso rutinario de esa estructura, que funciona ignorando o esquivando las tasas, los impuestos y las leyes financieras. El resultado es pura y simplemente la legitimación de la ilegalidad”.
Mientras lo concerniente a la ética y la justicia no sea considerado prioritario, tendremos leyes y artificios jurídicos aptos para esconder muchos crímenes.
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21 de noviembre de 2005
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Vicenç Navarro
Una característica de la educación primaria y secundaria en España es su polarización por clase social. En general, el 30% de la población, de renta superior (burguesía, pequeña burguesía y clase media profesional de renta alta), envía a sus hijos a las escuelas privadas; mientras que el 70% restante (clase trabajadora y clase media de renta media y baja) los matricula en la escuela pública.
Ni que decir tiene que existe permeabilidad entre los dos tipos de centros escolares, de manera que hay niños de las clases pudientes que van a la pública e hijos de las clases populares que van a la privada. Pero, en general, hay una visible separación entre la escuela privada y la escuela pública en España, según la clase social de los niños a los que sirven. La escuela española es, pues, altamente clasista.
Según el último ‘Informe Pisa’ sobre los sistemas educativos de los países de la OCDE (el grupo de mayor desarrollo en el mundo), España es uno de los países en los que la clase social de las familias tiene mayor importancia a la hora de configurar las oportunidades educativas de sus hijos. Esta polarización social de la escuela se reproduce como resultado del enorme poder político y mediático del 30% de renta superior del país. La Iglesia católica juega un papel clave: posee el 70% de los centros de enseñanza privada en España.
La educación reproduce así la estructura de clases del país. Y ésta es la clave de la conflictividad presente: una lucha de clases encubierta en la que la Iglesia, una vez más, defiende a ultranza sus privilegios. La mal llamada escuela privada (la auténticamente privada es tan sólo un 5% de toda la escuela en España), aunque se financia públicamente, antepone intereses particulares a los generales y no actúa dentro del sistema público educativo.
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18 de noviembre de 2005
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Víctor Manuel Amado Castro
La llegada a la jefatura del Partido Laborista israelí del líder del principal sindicato de Israel, la Histadrut, Amir Peretz, puede suponer mucho más que la derrota, una vez más, de Simon Peres en un proceso electoral. Tras su victoria la semana pasada en las primarias del Partido Laborista, este dirigente sindical ha dejado bien clara su voluntad de que la formación rompa el actual pacto de gobierno, para, en sus propias palabras, “construir una alternativa real a la derecha —Likud— israelí”.
Más allá de lo que pueda representar el relevo en la coyuntura política del país, la llegada de Peretz puede suponer un punto de inflexión en la historia del Partido Laborista.
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15 de noviembre de 2005
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Hugo Moreno
¿Podríamos estar asistiendo a la agonía del pacto republicano que fundó la Francia moderna, y al preámbulo de un nuevo periodo histórico? Esta situación, que aparece sin alternativa política, pues ni los chicos en rebelión ni nadie la ofrecen, puede conducir a una catástrofe mayor.
No hay interlocutores válidos. Los que queman y se enfrentan con la policía, no se reconocen en ninguna de las expresiones tradicionales de las fuerzas políticas populares, incluidas por supuesto las que se declaran de izquierda. Son “ajenos”, por buenas o malas razones, a esa tradición, que tampoco conocen, que no se inscribe en su universo social y cultural.
Ni siquiera respetan el antiguo cuadro del círculo familiar, que en gran parte fue destruido por el desempleo, la miseria y la desagregación social. Las referencias son otras, muy distintas de las de generaciones anteriores. Ése es un dato insoslayable.
En cambio, aumenta el peso de la opinión de extrema derecha, fascista o fascistoide, que gana espacios enormes en los sectores de la derecha liberal, incluso en las capas populares. Algo funciona mal en esta sociedad, que parece amnésica respecto a los valores surgidos de la Revolución de 1789, de las revoluciones republicano-democráticas de la primera mitad del XIX, de la Comuna de París de 1871, de la Resistencia antifascista y de las grandes luchas obreras y sociales del siglo XX: los grandes pilares de la Francia moderna.
Ése es hoy el peligro que corre la sociedad francesa. El sentimiento de miedo, que apela a “la seguridad” como valor máximo, conduce así a sostener a quienes manejan el poder, el dinero y las armas. Ese sentimiento es más preocupante que el ciego estallido de la revuelta juvenil y que las expresiones vandálicas de algunos de sus sectores.
La barbarie no es siempre aquélla que desde el poder se identifica, sino frecuentemente la inversa: la que ejercen los de arriba. Este conflicto puede hipotecar buena parte del próximo futuro. Los que siguen creyendo en la lucha por la democracia y en la justicia social, no pueden menos que tomar partido por la revuelta de los pobres y oprimidos. A veces la forma de la insumisión es brutal, como brutales fueron siempre las revueltas de los condenados de la Tierra, pero es un principio político y ético insoslayable.
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12 de noviembre de 2005
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Javier Ortiz
Blair ha sufrido su primera derrota parlamentaria desde que vive en Downing Street. Una cuarentena de diputados laboristas le dio la espalda y votó en contra del proyecto de ley que pretendía elevar a 90 días el tiempo en el que la policía británica puede tener detenida a una persona sin formular contra ella ninguna acusación. Al final, se aprobó que el máximo será de 28 días.
Dice el sarcástico corrido mejicano: “El día en que la mataron, Rosita estaba de suerte. De seis tiros que le dieron, no más uno era de muerte”. Pues esto es lo mismo. ¡Sólo 28 días! ¡Cuatro semanas a disposición de unos servicios antiterroristas de cuya falta de escrúpulos hay sobradas pruebas! Tony Blair debería explicar por qué cree que para luchar eficazmente contra el terrorismo es necesario escapar del control judicial. Resultaría sumamente esclarecedor.
La norma de los 28 días forma parte de una más o menos visible quiebra del Estado de derecho en Gran Bretaña. Si la policía escapa del control del poder judicial para convertirse en la práctica en un instrumento del poder ejecutivo, lo que se va al garete es el equilibrio de poderes. Desaparecido el ‘hábeas corpus’, lo que se instaura es la indefensión del ciudadano.
No ignoro la importancia política que tiene la derrota parlamentaria de Blair y el hecho de que un buen puñado de los parlamentarios de su grupo se le hayan rebelado. Admito que bien puede ser un signo de su ocaso político, demostrativo de las ganas que no pocos laboristas tienen de que se vaya con viento fresco; él y sus esfuerzos por demostrar que un laborista puede ser incluso más reaccionario que un conservador.
Pero me anonada que se esté tomando como un signo de progresismo la aprobación de una ley que permite a la policía disponer a su aire de los detenidos durante cuatro semanas. Que se aplauda con alborozo al saber que de los seis tiros que les van a dar no más uno será de muerte.
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9 de noviembre de 2005
Nuria Ferrero
Como era de esperar, la muerte de los dos adolescentes perseguidos por la policía ha sido la gota que ha colmado el vaso; que ya estaba lleno desde hacía tiempo.
La gente que comete estos actos vandálicos, que para nada están justificados por muy mala situación que se tenga, ha dicho ‘¡basta ya!’. Este país los ha abandonado. Francia se había dedicado a darles un mínimo de subsistencia para acallarlos y se ha olvidado de que son parte de su realidad: ciudadanos como otros, pero con la diferencia de un apellido y una dirección.
Asociaciones, ayudas, educadores, etcétera; pero un ambiente racista que se respira en cada rincón del país. Una mirada, un gesto racista, elementos sutiles que nunca dejan de producirse... y que son los que provocan la mala vida de esta pobre gente.
Porque en Francia hay una hipocresía tremenda. Por ejemplo, el ‘no europeo’ visto como que no es lo suficientemente social. Ahí se esconde un ‘no al extranjero’, a las ayudas, un ‘no a lo diferente’. En definitiva, la sociedad francesa es una sociedad enferma, no preparada para decidir; y menos aún ahora.
En la calle sólo oyes barbaridades, como ‘que los echen’, ‘que intervenga el ejército’, ‘encima de que los acogemos, se quejan’. Y estas mismas personas van a tener la palabra en 2007. ¡Miedo me dan!
Yo soy española, estoy trabajando y aprendiendo el francés; y noto un racismo increíble. La gente no hace el mínimo esfuerzo para ayudarte, para entenderte. Un ejemplo muy simple, aquí se pronuncia ‘bius’, en vez de ‘bus’. Pues simplemente si dices ‘bus’ y justo estás comprando un bonobús, no hacen el mínimo esfuerzo; y hasta que no lo pronuncies bien, dicen que no te entienden y no te lo dan. Es como que se alegran de hacerte sentir extranjero.
Y digo yo, ¿de qué sirven todas las medidas que ha prometido el Gobierno para mejorar la situación de estos barrios si los ciudadanos no van a hacer el mínimo esfuerzo? Hay que trabajar en estos barrios para que la situación mejore, pero también la mentalidad francesa tiene que cambiar.
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Nuria Ferrero, 9 de noviembre de 2005
El anterior Gobierno socialista puso en estos barrios la policía de proximidad, que se ocupaba de identificar los problemas reales. Pero el Gobierno de la derecha lo primero que hizo fue quitar la policía de proximidad. Se ha dedicado a crear miedo, propagando la idea de que son un peligro para la sociedad; y lo único que ha conseguido es empeorar la situación con su política represiva.
Estuve en un acto en el que intervino François Hollande, y es genial, es lo que necesita Francia. Pero, por desgracia, mucha gente supone que es posible solucionar el problema sólo con represión. Esa gente se está equivocando.
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8 de noviembre de 2005
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Ignacio Ramonet
Después de la primera Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información que se celebró en Ginebra en diciembre de 2003, cuyo tema central había sido “la fractura digital”, a demanda de la ONU y organizada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), Túnez acogerá del 16 al 18 de noviembre la segunda cumbre mundial con una preocupación distinta: ¿cómo instaurar un control más democrático en Internet?
Actualmente y desde 1988, la red mundial está administrada por la ICANN, un organismo de derecho privado sin fines de lucro con sede en Los Ángeles, sometido a la ley californiana y colocado bajo el control del Departamento de Comercio de Estados Unidos. La ICANN es la gran controladora de la red.
Pero de un tiempo a esta parte, el dominio de Estados Unidos sobre la red mundial se ve cada vez más impugnado. Semanas atrás en Ginebra, los 25 Estados de la Unión Europea fueron unánimes en reclamar una reforma de la gobernanza de Internet aprovechando el vencimiento, en septiembre de 2006, del contrato que vincula a la ICANN con el Ministerio de Comercio de Estados Unidos. La reunión se saldó con un fracaso, dado que Washington se negó a todo cambio.
El desacuerdo tiene una dimensión geopolítica. En un mundo cada vez más globalizado, donde la comunicación se ha convertido en materia prima estratégica y donde estalla la economía de lo inmaterial, el control de Internet otorga al poder que lo ejerce una ventaja considerable. Tal como en el siglo XIX Inglaterra resultó favorecida por un control similar, el de las vías de navegación planetarias.
La hegemonía de Estados Unidos sobre Internet confiere en teoría al Gobierno de Washington el poder de limitar el acceso a todos los sitios de la Red en cualquier país. Puede bloquear todos los envíos de mensajes electrónicos del planeta.
Hasta el momento no lo ha hecho nunca. Pero tiene la posibilidad de hacerlo. Y esta simple eventualidad es motivo de extrema inquietud para muchos países. De modo que ha llegado el momento de reclamar que la ICANN deje de depender de Washington y se convierta por fin en un organismo independiente bajo la supervisión de las Naciones Unidas.
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5 de noviembre de 2005
Leer la referencia
Un libro de Manuel Escudero
Si la globalización ha cambiado la manera de entender conceptos como “injusticia” o “progreso”, ¿a qué esperan los hombres que pueblan el mundo para redefinirse también ellos mismos y adaptarse a estos nuevos tiempos? Ésta parece que es la reflexión principal de Escudero con su “ciudadano global”, un individuo que nació el 15 de febrero de 2003, “en las manifestaciones casi espontáneas” en las grandes ciudades del mundo contra la guerra de Irak, y que ahora exige una “globalización progresista” y una teoría del “buen gobierno”.
‘Homo globalis. En busca del buen gobierno’
Este ensayo pretende poner las bases para elaborar un pensamiento socialista renovado y adaptado al siglo XXI: el pensamiento socialista tradicional ha envejecido, y aunque debe seguir manteniendo los principios de libertad, igualdad y fraternidad, la clase obrera ha pasado a ser clase media y el “sujeto histórico” o sujeto político es ahora un ciudadano en un mundo globalizado. Es una conversación llana y abierta, y está escrito para que los ciudadanos medios reconozcan aquellas cosas que piensan, sienten y demandan ya.
Manuel Escudero es secretario general del Pacto Mundial de Naciones Unidas para España y director de proyectos internacionales en el Instituto de Empresa. Actualmente se encuentra trabajando como miembro de la Oficina del Secretario General de Naciones Unidas en Nueva York, dirigiendo las redes globales del Global Compact.
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1 de noviembre de 2005
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El País, 1 de noviembre de 2005
Franz Müntefering anunció ayer su renuncia a la reelección como presidente del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) en el congreso que comienza el día 14 en Karlsruhe. Y dejó abierta la posibilidad de no entrar en el Gobierno con los democristianos (CDU/CSU), en el que está previsto que sea vicecanciller y ministro de Trabajo. Müntefering tiró la toalla tras la derrota sufrida ayer en la ejecutiva del SPD por su candidato para el cargo de secretario general, Karl-Josef Wasserhövel, contra la diputada socialdemócrata de izquierda Andrea Nahles.
La bomba política estalló y sorprendió a todos en Berlín, ayer a primera hora de la tarde. La ejecutiva del SPD estaba convocada para discutir la preparación del congreso del partido y para votar el candidato a secretario general. De forma inequívoca, Müntefering se había pronunciado a favor de su hombre de confianza, Wasserhövel, de 43 años, con el que ha trabajado durante los últimos 11.
La diputada de izquierda Nahles, de 35, también aspiraba al cargo. Consciente de su fuerza, Nahles ni siquiera aceptó renunciar a sus aspiraciones a cambio de un puesto de vicepresidenta del partido; y mantuvo hasta el final su candidatura a la secretaría general, el segundo cargo en la jerarquía del SPD, en abierta disputa con el elegido de Müntefering.
Tuvo éxito Nahles en su empeño. En votación secreta, la ejecutiva del SPD otorgó 23 votos a Nahles para secretaria general y 14 a su contrincante. Müntefering se quedaba con las posaderas al aire. El veterano político entendió el mensaje y se presentó ante la prensa para una breve declaración sin preguntas: “Bajo las actuales circunstancias no puedo ser por más tiempo presidente del partido”. Por ello, Müntefering anunció que no se presentará a la reelección para presidente del SPD y que se reserva la opción de no entrar en el futuro Gabinete.
La votación a favor de Nahles en la ejecutiva del partido supone una imposición casi violenta del tan cacareado cambio generacional que el SPD pedía a voces. Al mismo tiempo, significa un giro a la izquierda que no augura nada bueno para la puesta en marcha del Gobierno de gran coalición.
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30 de octubre de 2005
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El Correo, 30 de octubre de 2005
Patxi López logró ayer un respaldo histórico en el V Congreso del PSE-EE celebrado en el Palacio Euskalduna de Bilbao, al ser reelegido secretario general con el 96,7% de los votos. Un apoyo que permite al líder de los socialistas vascos superar la fractura surgida tras la asamblea extraordinaria de 2002, a la que se llegó en medio de una crisis interna, con tres candidaturas diferentes para suceder a Nicolás Redondo Terreros —que había dimitido varios meses antes— y en la que al final sus apoyos no rebasaron el 57%.
Un escenario muy diferente al vivido ayer. Sin apenas contestación interna, López se paseó por un cónclave que le propulsó como el líder dispuesto a convertir al PSE-EE en alternativa real al nacionalismo vasco.
Los sectores que en 2002 apoyaron a Carlos Totorika se han ido diluyendo de tal manera que dos de sus máximos exponentes —Rosa Díez y el propio Redondo Terreros— ni siquiera participaron como delegados.
Los asambleístas transigieron en pactar con Odón Elorza y sus seguidores que el vigente Estatuto precisa una relectura y ser “renovado y fortalecido”. Aunque la pretensión inicial del regidor donostiarra había sido la de incluir en su enmienda la posibilidad de denominar “nación” a Euskadi, la propuesta llegó al congreso sin esa apostilla, después de que fuese eliminada en su trámite en la propia asamblea local. A pesar de todo, Elorza insistió sobre ese aspecto y sobre lo que sí seguía figurando en la enmienda: el derecho de los vascos a decidir.
López apenas se tuvo que esforzar en defender su informe de gestión. Como autocrítica, el secretario general admitió que el PSE-EE no cuenta dentro del PSOE “con el peso con el que debería contar”, lo cual supone “una asignatura pendiente”.
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25 de octubre de 2005
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Adolfo Gilly
Fui entonces, si de sueños se trataba, a aquel libro donde Adolfo Sánchez Vázquez habla del sueño: sus escritos reunidos en ‘Entre la realidad y la utopía’, cuyo subtítulo dice ‘Ensayos sobre política, moral y socialismo’. Si de explicar tenacidades se trata, en esta tríada, me dije, ‘moral’ es el término fuerte, el que enlaza política con socialismo y el que en la conducta humana da contenido de verdad a la una y al otro.
Encontré allí, desde la página primera y reiterado después una vez y otra, el concepto ‘explotación’, ese principio de realidad sin el cual pierde sentido toda reflexión política y moral sobre la sociedad capitalista. Éste es el gran tema de Marx, anota Sánchez Vázquez, pues “¿qué es en definitiva ‘El capital’ sino el tratado de la explotación?”.
Desde esa realidad puede configurarse la dimensión de la ‘utopía posible’ que cada tiempo lleva en su seno. Sánchez Vázquez nos dice: “Las utopías responden a aspiraciones o deseos de clases o grupos sociales que se muestran inconformes o críticos con respecto a determinada realidad social”. En tanto encarnación ideal de esos deseos humanos, agrega, “la utopía se halla vinculada con la realidad no sólo porque ésta genera su idea o imagen del futuro, sino también porque incide en la realidad con sus efectos reales”.
La utopía no es, pues, ensueño de un mundo imposible sino, como quería Ernst Bloch, anhelo y esperanza de lo aún-no-advenido. Pero lo aún-no-advenido, lo que está por venir en los tiempos humanos, no adviene por sí solo. Requiere dos ingredientes propios de la realidad: el deseo y la acción.
Mostrar y deslegitimar la violencia del ‘orden capitalista’ es mostrar la razón y la posibilidad de una utopía escondida en los oscuros pliegues de la realidad presente. Y es suscitar el deseo de un mundo-otro, posible porque su germen existe ya en los entresijos de esa realidad. A ese mundo-otro Sánchez Vázquez lo llama socialismo y lo postula como principio moral. En ese principio, activo por definición, se sustentan el deseo que suscita la acción, la lógica que la explica y la ira que la alimenta.
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22 de octubre de 2005
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La Vanguardia, 21 de octubre de 2005
La crisis convierte al Govern en interino y rompe la unidad en torno al Estatut
Una vez concluido el debate de política general, el balance marca un auténtico récord: el Govern de la Generalitat a la espera de que “en días o semanas” el president Maragall acometa la remodelación anunciada e inmediatamente aplazada, y la unidad del denominado cuatripartito en torno al Estatut hecha trizas.
El Govern se ha convertido en interino y no se descarta que la interinidad dure meses. Evidentemente, Maragall necesita hacer una demostración de su autoridad cuanto antes. Pero desde el PSC y desde el PSOE intentan evitar cualquier situación que pudiera interferir en los preparativos del debate sobre la toma en consideración del Estatut, en el Congreso.
Ese debate incluirá una negociación previa entre el PSC y el PSOE, y también entre el grupo socialista del Congreso y los nacionalistas de CiU y de ERC. Al menos para que los discursos y las réplicas no se asemejen a una batalla campal, será necesario un primer pacto, del tono y de los énfasis. Porque de lo contrario se le servirían en bandeja al líder del PP, Mariano Rajoy, todas las carambolas.
Pero si uno de los objetivos del debate de política general era precisamente el rearme moral de las fuerzas políticas catalanas para contrarrestar la ofensiva desatada en el resto de España por el PP y algunos dirigentes socialistas, no puede hablarse de éxito. Si la unión hace la fuerza, los partidarios del Estatut han puesto en evidencia que les falta lo uno y lo otro, cuando apenas quedan dos semanas para el debate en las Cortes.
La unidad brilla por su ausencia entre el tripartito y Convergència i Unió, que no han sido capaces de fijar una estrategia común ni siquiera en lo meramente declarativo. Pero es que también dentro de la coalición izquierdista todo resulta muy precario. Y sin ningún gesto que reafirme la confianza en el presidente de la Generalitat.
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19 de octubre de 2005
Leer los artículos de Eduardo Haro Tecglen
El periodista y escritor Eduardo Haro Tecglen nació en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón. Su padre también fue periodista. Eduardo comenzó su carrera profesional en la sección de deportes del diario ‘Informaciones’, donde permaneció hasta 1945.
Después volvió a este periódico para convertirse en corresponsal en París a finales de los años cincuenta. Ejerce, a partir de 1964, de redactor de la revista ‘Triunfo’, pasando después a dirigirla.
Tras esa etapa se ocupó de escribir críticas de teatro, columnas y editoriales en el diario ‘El País’, labor que compaginaba con sus colaboraciones en la emisora de radio ‘Cadena Ser’.
Eduardo Haro Tecglen opinaba que los periodistas deben exagerar en todo lo relativo a los derechos humanos para transmitir la crudeza de la realidad. Eso es lo que dijo cuando en 1991 recibió el premio de periodismo Derechos Humanos.
Entre los libros que publicó Eduardo Haro Tecglen se encuentran el ‘Diccionario político’ y la biografía de Mao Tse Tung. En 1996 publicó su libro de memorias ‘El niño republicano’ en el que mezclaba su experiencia personal con los acontecimientos históricos españoles hasta la Segunda República.
En junio del año pasado, con motivo de su 80 cumpleaños Eduardo Haro Tecglen recibió la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid. En aquel homenaje se definió como “raro, enamoradizo, republicano y, ante todo, rojo”.
Concha, la mujer de Eduardo: “Ni un solo día de su vida ha dejado de escribir, de decir lo que pensaba, de denunciar la injusticia, de mostrar el otro lado del espejo o de levantar la alfombra para ver qué se escondía debajo de ella”.
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16 de octubre de 2005
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El dramaturgo británico Harold Pinter, premio Nobel de Literatura
Hijo de un sastre de origen judío, Pinter nació en Londres en 1930. Se crió en un barrio del este de la capital británica poblado por familias obreras y por inmigrantes, una experiencia vital que se ve reflejada en muchas de sus obras. En 1948 ingresó en la Royal Academy of Dramatic Art, y en 1950 publicó su primer poemario, titulado ‘Poetry London’.
Durante los años cincuenta fue actor en compañías de repertorio, con las que recorrió Irlanda y el Reino Unido. Estrenó su primera obra de teatro, ‘La habitación’, en 1957. Destacaron después ‘La fiesta de cumpleaños’ (1958), ‘El amante’ (1963), ‘Regreso a casa’ (1965), ‘Viejos tiempos’ (1971), ‘Tierra de nadie’ (1975) y ‘Luz de luna’ (1994).
Entre sus guiones cinematográficos se encuentran ‘El sirviente’ (1963) y ‘El mensajero’ (1971), de Joseph Losey, ‘El último magnate’ (1976), de Elia Kazan, y ‘La mujer del teniente francés’ (1981), de Karel Reisz.
Sus obras, enigmáticas y originales, han sido descritas como comedias de amenaza. Sobre todo, le preocupa la relación entre el verdugo y la víctima, el perseguidor y el perseguido, el dueño y el esclavo.
En 2002 Harold Pinter se opuso decididamente a la guerra en Irak. Llegó a decir que Tony Blair era un “criminal de guerra”. Y denunció “la pesadilla de la histeria, la estupidez y la arrogancia” de Estados Unidos, país al que acusó de desarrollar “sistemas avanzados de armas de destrucción masiva” que se prepara para usar “cuando lo considere oportuno”.
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13 de octubre de 2005
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Elmar Altvater
La Gran Coalición de hoy tiene en todo caso el nombre en común con la de hace cuarenta años. Pero no es parte de un proyecto social de estructuración. Al contrario, la que ha funcionado en la práctica todos estos años entre el Bundestag (cámara baja, con mayoría socialdemócrata y verde) y el Bundesrat (cámara alta, con mayoría democristiana), ha hecho cuanto le era posible para dividir a la sociedad.
La Gran Coalición, a diferencia de lo que ocurría hace 40 años, se encuentra hoy con un apéndice parlamentario de la oposición social. Los 54 diputados del Partido de la Izquierda en el Bundestag fueron elegidos precisamente por eso: porque grandes partes de los sindicatos y de otros movimientos sociales actúan en contra de unos recortes del sistema social que hieren en lo más vivo a un elemental sentido de justicia.
Dado ese contexto, puede esperarse que surja hoy una alianza parlamentaria-extraparlamentaria para una política económica, social y de paz. Sólo si eso fragua, llegará el Partido de la Izquierda a ser algo más que un partido de protesta para una legislatura.
También los Verdes se encuentran en la oposición. Tienen la ventaja de un medio en cierta medida estable, pero la desventaja de que ahora han de poner en cuestión su propio proyecto político, aquél con el que asumieron responsabilidades de gobierno. Lo que exigirá una elaboración magistral de la propia esquizofrenia. ¿Lo conseguirán?
El SPD lo tiene aún mucho más difícil que sus antiguos coaligados. El canciller Schröder sólo pudo sobreponerse a los desastrosos resultados de las elecciones en Renania-Westfalia porque condujo una campaña electoral de oposición a la política de su propio Gobierno. Pero en una Gran Coalición roji-negra, el SPD tendría que teñir de negro los ajados restos de su color rojo. Cómo se las piense componer la socialdemocracia para salir de esta crisis, es su secreto. La Gran Coalición devorará a sus hijos.
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Julio Rodríguez López, 13 de octubre de 2005
Pues a ver si surge una generación nueva de políticos en el SPD. Ahora Müntefering no resulta precisamente atractivo desde el punto de vista político. Este personaje no ha dicho nunca nada propio sobre Alemania, sólo se le conoce en función de su fidelidad a Schröder. Permaneciendo Schröder en la retaguardia, es más factible que el SPD y los de la Izquierda puedan aproximarse algo más.
En la anterior Gran Coalición la imagen de W. Brandt mejoró mucho dentro de Alemania. Los presagios pesimistas del artículo llevan implícito un mensaje, y es el de la falta de consistencia y de programa de los actuales políticos más notables del SPD, los que van a entrar en el Gobierno y que parecen susceptibles de caer en el más absoluto de los oportunismos.
En todo caso, que los dos principales partidos alemanes se reúnan a negociar en serio durante dos semanas y que no trascienda nada de lo hablado, es un ejemplo para España.
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Julio Rodríguez López, 20 de octubre de 2005
Interesante artículo. Dan ganas de conocer mejor lo sucedido en Alemania, de cómo ha sido eso de que el SPD haya hecho campaña en contra del Gobierno. Ya que la información recibida a diario en España no permite del todo llegar a dicha conclusión.
De acuerdo con lo que ahí se expresa, desde el Gobierno alemán se ha estado haciendo el ajuste exigido por la globalización; mientras que el SPD, especialmente en la campaña electoral, está más por la defensa del modelo social alemán o europeo.
El partido socialdemócrata puede quedar “laminado”, por la intención del Gobierno ahora resultante de llegar aún más lejos, de profundizar en el ajuste necesario para adaptar la economía alemana a las exigencias citadas de la globalización.
Es evidente que el “capitalismo renano” atraviesa por una crisis, pero también es evidente que dejarlo todo en manos de las exigencias de los mercados financieros puede llevar a un desastre. El nuevo Gobierno lo tiene difícil, pero aún lo tiene más el SPD. También está por ver qué clase de oposición va a desarrollar el nuevo Partido de la Izquierda.
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10 de octubre de 2005
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Marcel Claude
Un estudio publicado por la revista ‘Science’ informa de que la pesca masiva en el mundo ha dejado a los ecosistemas marinos completamente indefensos ante el peligro del cambio climático.
El poder avasallador y destructivo del ‘homo sapiens’ no descansa y continúa, a un ritmo frenético, dejando tras de sí una “huella ecológica” que se ha incrementado dos veces y media desde 1961. El feroz impacto de la Humanidad sobre la naturaleza tiene una de sus consecuencias en la crítica situación de los océanos. De acuerdo con el estudio de ‘Science’, las especies de los mares se han agotado en una cruenta expoliación de la fauna marina.
En este grave trastorno ambiental repercuten, además, otros fenómenos que afectan a la naturaleza, ya que los ecosistemas con menor cantidad de especies son más vulnerables a crisis medioambientales, como el calentamiento global.
Se perpetra incansablemente un atentado en serie contra la naturaleza, sin considerar que la propia existencia de los seres humanos depende de la preservación del entorno natural. Los males del desarrollo económico despiadado de los países ricos se extienden por el mundo. Y los países pequeños reproducen un esquema que agota los ya escasos recursos naturales.
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7 de octubre de 2005
Hemeroteca de la UGT
Según unas declaraciones (febrero de 2005) realizadas por el presidente del Instituto de Crédito Oficial (ICO), Aurelio Martínez, “la economía sumergida en España podría situarse entre el 20 y el 25% del PIB”, aunque admitió que es muy complicado establecer con exactitud ese porcentaje.
A su vez, la Comisión Europea estimaba en uno de sus informes que la economía sumergida en el Estado español había ido ampliándose: un 15% del PIB en 1998, y un 22% en el año 2000. España, junto a Portugal y Bélgica, se situaba entre los países con niveles más elevados de economía sumergida dentro del conjunto de la UE-15. El nivel más alto correspondía a Grecia, con un 30% del PIB, en tanto que Alemania y Francia se hallaban en un espacio intermedio, con cerca del 10%.
La bolsa de fraude en España, tanto por fraude fiscal como a la Seguridad Social, supera el 23% del PIB, lo que supone un montante de 130.000 millones de euros.
El colectivo de técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda (Gestha) sostiene que si las bolsas de fraude existentes en España se erradicaran, la Agencia Tributaria podría obtener una recaudación adicional de hasta 30.000 millones de euros, derivados de aplicar el índice de presión fiscal por impuestos de 2004 a la cifra total de la economía sumergida.
Para el secretario general de Gestha, Joaquín del Moral, estas cantidades son claros indicadores de la importancia de los recursos que las arcas públicas dejan de ingresar debido a la deficiente organización de la Agencia Tributaria. “Pensamos que el ‘Plan de prevención de lucha contra el fraude’ presentado por el Gobierno es borroso y precipitado, pero también valiente, ya que reconoce el serio problema de las bolsas de fraude existentes en nuestro país y plantea nuevas medidas para erradicarlas”, expone Del Moral.
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4 de octubre de 2005
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La Vanguardia, 4 de octubre de 2005
Con algunos cambios que ya están estudiados, el Gobierno está dispuesto a aceptar que Catalunya quede categóricamente definida como nación en el Estatut. Y es más, tal como se ha desarrollado el debate político catalán y la carga simbólica que arrastra esta cuestión, el Ejecutivo estima que es imposible e inadecuado desandar este camino, ya que los partidos catalanes no aceptarían ahora la vuelta al término ‘nacionalidad histórica’.
Esta cuestión, según las fuentes gubernamentales consultadas, es “irreversible”, aunque, eso sí, se deberá modificar el actual redactado estatutario para que no choque con el artículo 2 de la Constitución, que establece que España es una nación.
El Gobierno considera que, pese a la difícil etapa que se abre con la llegada del Estatut al Congreso y la presión que ejercerá el PP, la propuesta catalana debe servir para acometer una serie de reformas necesarias en la estructura de la Administración. Y asimismo para clarificar cuáles son los límites del Estado de las autonomías.
La financiación, uno de los temas fundamentales, también deberá ser reformada, empezando porque se rechaza que Catalunya recaude “todos” los impuestos. El Gobierno reconoce que Catalunya podría recibir más dinero; y mientras se negocia la fórmula estatutaria, el Ejecutivo empezará a definir un nuevo modelo general que pueda aprobarse en el futuro.
Este modelo se basará en la clara separación de los impuestos en tres clases. Los que pertenecen en exclusiva al Estado (sociedades y probablemente el IVA), los compartidos y los únicamente autonómicos. La creación de estos tres bloques de impuestos claramente delimitados comporta una mayor autonomía fiscal. La Agencia Tributaria del Estado recaudaría los suyos; la de Catalunya, los que le correspondan; y una agencia consorciada se encargaría de los impuestos compartidos.
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Julio Rodríguez López, 4 de octubre de 2005
Considero imprescindible que a los españoles se les explique lo que significan los términos ‘federal’, ‘confederal’ y ‘soberanía’.
Desde Cataluña parece que se etiqueta como federal algo que es mucho más una confederación o un estatus de soberanía compartida que una realidad de tipo federal.
Se hace necesario clarificar los conceptos, pues se está presentando como desarrollo del Estado de las autonomías y como modelo federal algo muy próximo a una secesión, no muy lejos del plan Ibarretxe.
Desde luego la resultante de la aprobación del proyecto de Estatut, en su forma actual, no sería algo equivalente a lo que hoy son Estados federales, como Estados Unidos de América, Alemania, Canadá, Australia o Suiza.
Quien esto escribe se quedaría satisfecho, pues, si la España que sale de todo este embrollo fuese algo equivalente a la Alemania de hoy, en cuyas recientes elecciones no aparecían con resultados de incidencia en el conjunto partidos de cualquiera de los “länder” de dicha nación.
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1 de octubre de 2005
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El País, 30 de septiembre de 2005
La decisión de Zapatero de enviar 720 soldados a apoyar la labor de la Guardia Civil en Ceuta y Melilla responde a la urgencia del caso, pero entraña considerables riesgos.
No se puede esperar con los brazos cruzados hasta que terminen en febrero las obras de elevación de las vallas en Melilla y en Ceuta. Posiblemente no hay más efectivos de los que tirar ante la carencia de fuerzas de la Benemérita. Pero ni los legionarios ni los regulares disponen de material y experiencia para unas labores que son esencialmente de orden público y de control de fronteras, y no de defensa nacional o internacional. Una militarización del problema podría incluso agravarlo y darle un tinte colonial.
Debe aclararse rápidamente de dónde procedían los disparos que causaron la muerte a los cinco subsaharianos que perecieron cuando trataban de saltar la valla de Ceuta. Y, más allá de los convenios firmados, es necesario que Europa se vuelque mucho más en ayudar a Marruecos y a otros países a frenar este flujo masivo de inmigración ilegal en sus fronteras exteriores.
En todo caso es perentoria la colaboración entre los dos países en todos los órdenes, pero especialmente en la lucha contra la inmigración ilegal, con un control conjunto “determinado y firme” como anunció ayer Zapatero.
La nueva Ley de Defensa, que aún no está en vigor pero que acaba de aprobar el Congreso, no obliga al Gobierno a consultar y pedir la autorización parlamentaria para este tipo de despliegues. Pero Zapatero debe dar urgentemente una explicación detallada de lo ocurrido, de la decisión de enviar tropas a Ceuta y Melilla y de las medidas adoptadas para que tragedias como ésta no vuelvan a repetirse.
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28 de septiembre de 2005
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Guillermo Almeyra
Los partidos no son un fin, sino un medio, un instrumento. Y no es nada terrible que si uno de éstos no sirve se le deje de lado para construir o utilizar otro; porque lo que importa es la tarea.
Lo fundamental es ayudar a la emancipación de los oprimidos brasileños, con el Partido de los Trabajadores (PT) si fuese posible, o sin él, si no lo fuese. Indudablemente, el fenecimiento del PT cerraría con una derrota una larga fase que lleva ya más de 30 años, desde la resistencia a la dictadura y la creación, para ello, de la Central Unitaria de los Trabajadores (CUT) y del mismo partido.
Porque éste y aquélla en sus orígenes tuvieron el carácter fundamental de órganos de centralización de las luchas sociales, en un país donde nunca habían existido ni una central obrera digna de ese nombre ni un partido de masas. Aunque en los últimos tiempos, debido en gran parte a la falta de definición política e ideológica y al pragmatismo de sus direcciones, han llegado a un grado de integración en el aparato estatal y de funcionamiento burocrático que pone en peligro la existencia, por lo menos, de los grupos dirigentes “profesionales”.
La CUT y el PT forman parte de la conciencia histórica de los explotados y de la izquierda de Brasil. Ahora bien, en ningún país la gente humilde abandona las herramientas que construyó con sangre y esfuerzos durante decenios como quien se cambia de camisa. Es fácil para un intelectual cambiar de posición con relativamente pocos problemas. No lo es, en cambio, para los trabajadores, que necesitan sindicatos y partido para defenderse (o para esperar defenderse).
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23 de septiembre de 2005
Juan Varela
Periodistas 21
El acuerdo de los dos grandes partidos, PSOE y PP, sobre la reforma del Estatuto valenciano hace que se desdibuje uno de sus mayores problemas: un nuevo ataque al pluralismo político de la sociedad, al mantener la exigencia de porcentaje mínimo de votos para obtener representación en el 5%.
Acuerdo fácil entre los partidos mayoritarios porque así garantizan su poder y el bipartidismo efectivo. Una derrota más de la democracia representativa, incapaz con estas restricciones de sintonizar adecuadamente con los ciudadanos. La España plural se construye a golpe de bipartidismo nacional y con concesiones territoriales a los nacionalistas, pero no hay espacio para más.
En las elecciones generales rige el mínimo del 3%, aunque la Constitución no lo especifica, una barrera electoral que refuerza otras derivadas de la ley d´Hont y del modo en que se delimitan las circunscripciones electorales, muy diferentes en cuanto al número de habitantes. La representación de los pequeños partidos es uno de los monstruos de la derecha, constantemente contrariada por el papel de los partidos nacionalistas en algunas Comunidades Autónomas y por situaciones como la de la actual legislatura española.
Con el nuevo Estatuto se consolida el alejamiento de las Cortes Valencianas de los pequeños partidos. A la protesta del Bloc y de Unió Valenciana sólo se sumó Izquierda Unida. Cuando los ciudadanos demandan más cercanía, participar en la toma de decisiones y que se actúe con responsabilidad, a los políticos les preocupa sobre todo mantener sus privilegios y alejar el pluralismo del poder.
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21 de septiembre de 2005
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Michael Moore
A todos mis compatriotas que votaron por George W. Bush:
Ahora que se cumplieron cuatro años del atentado de las Torres, tengo curiosidad por saber cómo se sienten. ¿Qué tal es saber que el hombre que ustedes eligieron como líder después de que nos atacaron, puso al frente de la administración de catástrofes a un tipo cuya experiencia consiste en organizar exhibiciones de caballos?
Nuestra vulnerabilidad no es solamente respecto a cómo manejar el terrorismo o responder a las catástrofes naturales. Somos vulnerables y estamos inseguros porque permitimos que un americano de entre ocho viva en la pobreza más horrible. Aceptamos un sistema escolar en el que uno de cada seis chicos no logra terminar los estudios; y que deja a la mayoría de los que sí terminan incapaces de hilar una frase coherente. La clase media no puede pagar la hipoteca o las cuentas médicas, y 45 millones de estadounidenses no tienen asistencia sanitaria.
¿Están seguros? ¿Realmente se sienten seguros? Ustedes no pueden mudarse tan lejos ni construir los suficientes barrios cerrados como para que las consecuencias de lo que están haciendo no les alcancen, rompiendo las paredes y exigiendo venganza.
¿Realmente quieren esperar a que se llegue a eso? ¿O se figuran que si los dejan tirados hasta que se resignen o se peguen un tiro o se ahoguen en la mugre de la calle, el problema se arreglará solo?
Yo sé que ustedes saben que no es así. Ustedes le dieron al país y al mundo un hombre que no daba para el puesto, y que sólo sabe nombrar gente que no da para el puesto. Ustedes nos hicieron esto, se lo hicieron al mundo y al pueblo de Nueva Orleáns. Por favor, arréglenlo. Bush es de ustedes. Y ustedes saben que para que haya paz y seguridad hay que arreglarlo. ¿Alguna propuesta?
Yo tengo una... y no es un show ecuestre.
Salud.
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18 de septiembre de 2005
Miguel Ángel Múgica
Democracia Cívica se propone actuar dentro del PSOE, sin separarse de él. En lo que sí estamos en concordancia con Lafontaine es en la defensa del Estado de bienestar. ¿De qué modo Schröder tratará de salir del atolladero? Debe retirarse de la escena. De no hacerlo así, abocaría al socialismo democrático, en toda Europa, a una crisis traumática.
Schröder ha fracasado. Es inútil buscar que los trabajadores se inmolen para que el sistema se perpetúe. Un sistema palpablemente dañino y sin reservas creadoras. Los utópicos son ellos, los pontífices del atormentado y pedestre capitalismo.
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Julio Rodríguez López, 19 de septiembre de 2005
Schröder debería estar siempre en campaña electoral, pues en dicha circunstancia saca energías que no se le advierten cuando entra en una etapa de gobierno sin vencimiento a corto plazo.
Es difícil ahora mantener las prestaciones sociales con el alcance que tienen en Alemania. La orientación general de Schröder es la adecuada, pero quizá él imaginaba o creía que las empresas, una vez mejoradas sus cuentas de resultados, iban a lanzarse a invertir y a crear empleos. Y eso no sucede necesariamente.
El Estado de bienestar, aun recortado, queda a una altura muy estimable en Alemania. Mientras que China está ahí, absorbiendo inversiones y provocando una reestructuración brutal de la oferta a escala mundial. Todo porque allí los costes de producción son muy inferiores a los de Europa y a los de Alemania. Esta última pasa por ser la única economía de la eurozona que ha logrado mantener presencia exportadora sustancial en Asia.
Es difícil hacer frente a la situación de Alemania, en especial cuando se trata de un país tan abierto a la competencia externa. Lo que allí suceda nos afectará a todos, incluso a los que vamos camino de quedarnos reducidos a la condición de gran “solar” inmobiliario de Europa.
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Miguel Ángel Múgica, 19 de septiembre de 2005
Una cosa es la economía y otra cosa es la economía de tipo capitalista. No hay que confundirlas. Ningún remedio vendrá de producir más, ni en China, ni en Alemania, ni en España. El capitalismo produce artilugios superfluos y los vende muy caros a los operarios a los que retribuye muy poco.
No es razonable “adelgazar” el Estado de bienestar en Alemania. Es razonable poner más medios de pago a disposición de los trabajadores chinos y españoles. ¿Y si en Alemania se modifican las pautas de producción? No se trata de “competir”, sino de poner a la venta bienes (productos y servicios) de verdad indispensables.
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15 de septiembre de 2005
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Antonio Papell
El Correo, 14 de septiembre de 2005
Los alemanes, que van a las urnas el domingo, se enfrentan con un grave dilema, del que también los españoles tenemos alguna experiencia: es incuestionable que la economía alemana requiere graves y dolorosas reformas, y que ha llegado el momento de decidir quién habrá de implementarlas, la derecha o la izquierda.
Las últimas encuestas revelan que la coalición entre democristianos y liberales no conseguiría en este momento mayoría suficiente para gobernar, aunque tampoco el SPD y los Verdes. Y puesto que nadie quiere, ni por asomo, pactar con la nueva izquierda surgida bajo el liderazgo de Lafontaine y que tiene un inconfundible tufo poscomunista, la única solución posible parece ser la “gran coalición”.
Tiempo habrá de considerar esta alternativa, pero ya de entrada hay que significar que sería una solución llena de dificultades para Alemania y para toda Europa. Estos tiempos confusos, en los que emergen grupos antisistema, demandan una potente dialéctica poder-oposición para que las arriesgadas “terceras vías” no monopolicen la disidencia y terminen adueñándose de relevantes capas electorales.
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Nota de Miguel Ángel Múgica
Entiendo que hasta los análisis de tipo conservador pueden ayudarnos a construir una imagen más fiel de la realidad.
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Felipe Mtnez. Cañibano, 16 de septiembre de 2005
Antes de conocer los resultados de las urnas el domingo en Alemania, se me ocurren dos reflexiones:
a) No me gustaría, como ciudadano de esta Europa que pretendemos construir, que después surja una “gran coalición”, del tipo que sea.
b) ¿Y si en vez de el SPD y la coalición Lafontaine-postcomunistas, se hubiera presentado a estos comicios, de existir, el Partido Socialista Europeo?
Dos buenas cuestiones para una buena “tenida”. (En la República, “tenida” era sinónimo de debate).
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Isabel Vázquez Mijares, 16 de septiembre de 2005
Varios años atrás, cuando Iniciativa por el Cambio daba sus primeros pasos, en uno de los círculos que se llevaron a cabo en la agrupación socialista de Gijón se planteó el tema de la internacionalidad del socialismo; y de cómo la Europa económica se veía incompleta sin la existencia de la Europa política.
Muy a menudo echamos en falta la Internacional Socialista europea. Es un viejo debate o “tenida”, como dice Felipe, que conviene resucitar.
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13 de septiembre de 2005
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Joaquín Arriola
Uno de los rasgos de la clase política en España es su falta de voluntad para debatir todo lo que se refiere a los trabajadores y a sus condiciones de vida. Ocurre así con el gasto social y, más específicamente, con el gasto sanitario. Hay que señalar que este último ha aparecido en el debate no en sí mismo, sino como un problema fiscal, de déficit público.
Si el esfuerzo en la sanidad española es solamente tres cuartas partes de la media europea, y si las camas hospitalarias disponibles son la mitad de la media europea, es porque en España se destina a la sanidad una parte menor de la renta generada que en el resto de la Europa del bienestar.
Y ello se origina porque en España se recaudan menos impuestos y cotizaciones sociales que en el resto de Eurolandia, y además porque se destina una parte menor de dichos impuestos a gastos sociales —el 59%, frente al 68% de media—. Es más, en los últimos años, mientras que en el resto de Europa se aumenta el porcentaje de los impuestos con destino al gasto social (65,7% en 1996, 68,7% en 2002), en España este porcentaje disminuye del 62,7 al 59,4% en el mismo periodo.
Cuando el PSOE pretende convencer a los ciudadanos de que pagar menos impuestos es progresista, intenta “pasar de macuto” su ideología neoliberal. Mientras no se alcance el umbral mínimo de cobertura social —y un país con ocho millones de pobres, con un 28% de pensionistas en situación de pobreza, está lejos de haberlo alcanzado—, lo progresista es pagar más impuestos y, sobre todo, que paguen más impuestos quienes tienen más capacidad para ello.
Para lograr ese objetivo, que no es pagar más impuestos sino convertir el Estado de “medioestar” español en un Estado de bienestar auténtico, hay que homologar primero la situación fiscal.
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Carmen Fernández Marinas, 14 de septiembre de 2005
El Gobierno central y los ciudadanos deberíamos tener acceso a los datos de la gestión de los recursos destinados a la sanidad. Los servicios sanitarios son uno de los pilares de nuestra sociedad, y veo absolutamente necesario que la forma en que se financien sea transparente.
Además, se ahorrarían muchas polémicas, ya que ahora mismo los recursos no se gestionan demasiado bien. Por eso no estoy conforme con que me suban los impuestos en vez de mejorar la vertiente burocrática. Y quizá con más transparencia las medidas fiscales serían comprensibles (aunque no en el caso de que fueran más impuestos indirectos).
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Isabel Vázquez Mijares, 16 de septiembre de 2005
Hay un órgano intermedio entre la Administración, el cuerpo sanitario y los usuarios, llamado Consejo de Salud, que debería estar implantado en los ambulatorios y en los hospitales. Entre otras cosas, ese órgano tiene como misión que los ciudadanos puedan controlar, en cierta medida, cómo y en qué se gasta el dinero destinado a la sanidad.
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11 de septiembre de 2005
Las empresas de telefonía móvil tendrán que facturar a sus clientes el tiempo exacto —en segundos— que dure la llamada; y los aparcamientos de pago sólo podrán cobrar la duración en minutos de cada servicio. Éstas son dos de las novedades del anteproyecto de Ley de Mejora de la Protección de Consumidores y Usuarios.
Fuentes del Ministerio de Sanidad y Consumo comentaron que la ley todavía tardará en entrar en vigor, pero que esperaban que el trámite se concluya, y que la ley se apruebe, a lo largo de 2006.
Con el actual sistema de redondeo, las empresas de telefonía móvil cobraron a sus clientes 1.385 millones de euros en 2004, lo que equivale a 7.288 millones de minutos facturados pero no consumidos, según la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones.
El Ministerio de Industria ya había avisado de que iba a tomar medidas contra estas prácticas “poco transparentes”, a lo que Telefónica ha contestado con el anuncio de un plan para facturar por segundos. Hasta el 7 de septiembre, Vodafone y Amena no habían mostrado signos de que fueran a realizar cambios.
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10 de septiembre de 2005
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Michael Parenti
Anunciaron que todo el mundo debía evacuar la ciudad. Se esperaba que cada cual ideara su propia salida del área de desastre por medios particulares, de acuerdo con los principios del libre mercado. No fue sino hasta el Día Tres cuando los comentaristas —relativamente pudientes— comenzaron a darse cuenta de que decenas de miles de personas no habían podido huir porque no tenían a dónde ir ni medios para desplazarse.
Son pobres no porque sean perezosos, sino porque les cuesta sobrevivir con salarios de miseria, a la vez que cargar con altos precios, alquileres elevados e impuestos regresivos, más altos proporcionalmente para los pobres que para los ricos. Sin embargo, cualquier niño estadounidense aprenderá desde chiquito que si alguien es pobre en “el país de las oportunidades” es porque no se ha esforzado lo suficiente. El libre mercado da oportunidades a todos; quien no las sabe aprovechar merece su propia desgracia.
De acuerdo con el propósito de “adelgazar la burocracia estatal”, se había recortado en 71,2 millones de dólares el presupuesto del Cuerpo de Ingenieros de Nueva Orleáns, una reducción del 44 por ciento. Y tuvieron que archivarse los planes para reforzar los diques que protegían la ciudad.
¿Se esmeraban más las autoridades en prevenir el saqueo que en rescatar a la gente? La propiedad antes que las personas, la escala de valores del libre mercado. Bush sobrevoló el área y dijo que nadie habría podido prever este desastre. Una mentira más que sale de sus labios. Toda clase de gente había estado prediciendo un desastre para Nueva Orleáns, señalando la necesidad de consolidar los diques.
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7 de septiembre de 2005
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Joseph Stiglitz
Como los fracasos —especialmente las crisis, primero la mejicana, luego las del este asiático, la de Rusia y luego la argentina— pusieron de manifiesto que no todo iba bien, los defensores del Consenso de Washington sucesivamente trataron de cambiar la receta, proponiendo distintas versiones de un Consenso de Washington “plus”.
Méjico demostró que aun cuando un país tuviera su edificio fiscal en orden y mantuviera la inflación bajo control, podía sufrir una crisis. El problema, supuestamente, era la falta de ahorro interno. Pero cuando los países del este asiático afrontaron sus crisis —países con los niveles de ahorro más altos del mundo— se buscó una nueva explicación. Esta vez se trataba de una falta de transparencia (aparentemente olvidando que la última serie de crisis se había producido en los países nórdicos, que se encontraban entre los más transparentes del mundo).
La culpa la tenían las instituciones financieras débiles, pero si esas instituciones financieras débiles se encontraban en los Estados Unidos y en otros países industriales avanzados, ¿qué esperanza quedaba para los países en desarrollo?
El Estado había sido largamente descrito como el problema y los mercados como la solución. Las preguntas deberían haber sido otras. ¿Qué podemos hacer para mejorar la eficiencia de cada parte? ¿Cómo debería cambiar, a lo largo de sucesivas etapas, el equilibrio entre los mercados y las competencias de los Gobiernos?
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4 de septiembre de 2005
Desde hace unos días no dejan de ponerse al descubierto las carencias del país más poderoso del mundo. Las autoridades de EE UU han reaccionado con lentitud y con cálculos erróneos acerca de los medios que se necesitaban para afrontar la devastación.
La violencia y el pillaje se apoderan de una ciudad ahogada. Los hospitales intentan trasladar a sus pacientes, pero los equipos de rescate se enfrentan a grupos de francotiradores. No se ha controlado la crisis. ¿De quién es la culpa? Las primeras críticas llueven sobre Bush.
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30 de agosto de 2005
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The New York Times, 22 de agosto de 2005
Cuando, en 1947, 23 naciones llegaron al acuerdo de crear una nueva organización internacional para la promoción del comercio y el arbitraje de disputas, los deseos de los países pobres contaron poco. Los países industrializados se estaban reconstruyendo tras la Segunda Guerra Mundial y eran todavía los amos coloniales de Asia y África.
Durante el siguiente medio siglo, aquel club —ahora conocido como la Organización Mundial del Comercio— desmanteló agresivamente las barreras al comercio de bienes industriales y servicios, ramos en los que sus miembros gozaban de una ventaja comparativa.
Pero la historia no ha sido igual en lo que se refiere a ramos como el textil o la agricultura, donde los países pobres pueden florecer. Los aranceles aduaneros estadounidenses sobre textiles e indumentaria se encuentran entre los más altos de todos los del país.
Europa, Japón y Estados Unidos siguen resistiéndose a la competencia global en agricultura, en condiciones justas para todos. Los mismos representantes del club de países ricos que van por todo el mundo intimidando con sus bravatas a los pobres para que abran sus mercados al libre comercio, levantan barricadas en cuanto esos países piden a los ricos que desmantelen sus propias barreras para liberalizar el comercio de los productos agrícolas.
Mientras que los ricos siguen con su vergonzosa ofuscación, los países pobres han de situarse fuera del mercado por culpa de los precios. Hace unas semanas, el enviado de la Unión Europea, Peter Mandelson, se quejó ante los periodistas de que Europa había estado aceptando más compromisos de los que justamente le corresponderían en las conversaciones de la OMC. Lo expuso así: “Este proceso de ajuste ha sido una vía de dirección única desde hace más de un año”.
El señor Mandelson y sus homólogos estadounidense y japonés harían bien en recordar lo que ocurrió en Cancún, Méjico, en septiembre de 2003, cuando un bloque de naciones pobres, liderado por países de África occidental molestos por los subsidios al algodón, ayudó a torpedear un nuevo convenio internacional sobre comercio.
Las grandes empresas a ambos lados del Atlántico quieren conseguir un pacto que liberalice las reglas sobre los productos manufacturados y los servicios. Pero para los países pobres, el proceso de ajuste ha sido una vía de dirección única desde hace más de medio siglo. Ya es hora de que el mundo rico empiece realmente a comprometerse un poco.
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28 de agosto de 2005
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La economía participativa es un sistema propuesto como alternativa al capitalismo contemporáneo, y también una alternativa al socialismo de planificación central. Emergió del trabajo del teórico radical Michael Albert y del economista radical Robin Hahnel, en los 80 y 90.
Se basa en la solidaridad, la diversidad, la equidad —entendida como recompensa igual a igual esfuerzo, el punto más controvertido—, la autogestión y la eficiencia. También se basa en consejos de productores y de consumidores, y en una forma equilibrada de concebir el trabajo.
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23 de agosto de 2005
Juan Varela
Si es usted socialista, buen candidato y ejerce ya de alcalde, o si su rival político está maduro para ser batido, entonces no se preocupe: no tendrá que someterse a unas elecciones primarias. El poder es el poder; y con el poder no se juega. José Blanco, secretario de Organización del PSOE, lo tiene claro. Las primarias en las elecciones municipales y autonómicas de 2007 serán sólo para candidatos sin opciones de triunfo.
Hasta aquí ha llegado el ejemplo de democracia interna. Los socialistas no quieren más tránsitos traumáticos, igual que sucedió con José Borrell y Joaquín Almunia. Los socialistas quieren afianzar el poder y mejorar su exigua mayoría parlamentaria reviviendo la revolución municipal de 1983, cuando ganaron en las grandes ciudades.
José Luis Rodríguez Zapatero y José Blanco, conscientes de la historia del partido, no sacrificarán a los buenos candidatos por otro ejemplo de democracia interna. La democracia es para los perdedores. Y el poder, ya se sabe, a menudo es más importante que los principios.
No es la primera vez que se sacrifican las primarias. Ya se hizo en anteriores elecciones en aquellos lugares en los que se gobernaba en coalición. Lo más curioso es que el presidente Zapatero llegó al poder gracias a las primarias del año 2000, y cuando muy pocos confiaban en él como líder del partido. Pero donde las dan, las toman. El PSOE sólo gobierna cuatro de las grandes ciudades españolas... y así no se controla este país nuestro: el de las tensiones territoriales. En Ferraz se lee más a Maquiavelo que a los teóricos del socialismo de base.
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Miguel Ángel Múgica, 25 de agosto de 2005
No me parece a mí que los votantes del PSOE sean ingenuos o sumisos. A menor democracia interna, mayor abstención. ¿Fue el 14 de marzo la apoteosis de Rubalcaba, José Blanco y Zapatero? Yo entendí que los ciudadanos no quisieron mantener en el poder a la mentira y a los émulos de Bush.
Democracia Cívica debe organizarse para que no ocurra la calamidad: si el desencanto cunde entre dos millones de personas que actúan sin plegarse a eslóganes, otra vez a sufrir la arrogancia de Rajoy, Acebes y Aznar.
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Julio Rodríguez López, 2 de septiembre de 2005
No basta con las primarias para garantizar más democracia interna. El censo aún es muy limitado; y el clientelismo es muy fuerte. Las agrupaciones no dejan de estar en crisis: el nivel medio de las mismas resulta en ocasiones inferior al nivel de la calle, que ya de por sí no es muy alto.
Las primarias exacerban el ingreso clientelar de nuevos militantes, en especial amigos o familiares de aspirantes a concejales. Por tanto, siendo mejor que haya primarias a que no las haya, no cabe esperar grandes cambios de la realización o no de tales elecciones.
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20 de agosto de 2005
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Felipe Martínez Cañibano
Con la perspectiva de la inminente reestructuración del sector minero, va a tener lugar la segunda fiesta de la minería de Asturias y León con José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno. Podrán estudiarse entonces tanto la situación política general como la socio-económica derivada de los cambios en el sector minero.
La actual propuesta del Ministerio de Industria, que se detalla en un documento entregado a los agentes económicos y sociales, introduce —en opinión de los sindicatos— un factor de dudas y de turbulencia social en las comarcas afectadas. Esos 4.000 mineros representan nada menos que el 40% de la plantilla actual de las 1.000 explotaciones que todavía siguen abiertas en el país.
Industria, además, pretende reducir la capacidad de producción a 8 millones de toneladas al año: un duro recorte respecto a los 11,5 millones actuales. La propuesta del departamento de Montilla ha sido rechazada de plano por los sindicatos, que consideran claramente insuficiente la cantidad de dinero que ha puesto el ministerio sobre la mesa para financiar las prejubilaciones: 750 millones de euros.
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16 de agosto de 2005
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Eduardo Galeano
El poder come miedo. Sin los demonios que crea, perdería sus fuentes de justificación, impunidad y fortuna. Sus satanes —Bin Laden, Saddam Hussein o los próximos que aparezcan— trabajan, en realidad, como gallinas de los huevos de oro: ponen miedo. ¿Qué conviene enviarles? ¿Verdugos que los ejecuten o médicos que los cuiden?
El miedo distrae y desvía la atención. Si no fuera por los servicios que presta, lo evidente quedaría en evidencia: en realidad, el poder se mira al espejo y nos asusta contando lo que vio. “¡Peligro, peligro!”, grita el peligroso.
El patriotismo es un privilegio de los que mandan. Cuando lo ejercen los mandados, ¿se reduce a mero terrorismo? ¿Son terroristas y nada más que eso, pongamos por caso, los actos de desesperación suicida de los palestinos desalojados de su país, y los ataques de la resistencia contra las fuerzas extranjeras que ocupan Irak?
El mundo patas arriba nombra al revés. El poder, enmascarado, niega el sentido común.
De sobra se sabe que el robo fue el único móvil de la matanza de iraquíes, cometida con premeditación y alevosía. Pero los asesinos en serie siguen diciendo que hicieron lo que hicieron en defensa propia, y no están presos ni arrepentidos. El crimen se paga: desde las cumbres del poder, ellos amenazan al mundo con nuevas hazañas, mintiendo peligros, inventando enemigos, sembrando el pánico.
Pero cuando las dignidades se juntan, otro gallo canta. Eso ocurrió en Cancún, recientemente, en la reunión de la OMC: los países despreciados, los mentidos, se unieron en un frente común, por primera vez después de muchos años de soledad y de miedo. Y naufragó la reunión, convocada, como de costumbre, para que la mayoría ejerciera su derecho de obediencia.
Está ocurriendo por todas partes: resulta que el poder no es tan poderoso como dice que es.
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Rubén, 18 de agosto de 2005
Creo que ni “está ocurriendo por todas partes”, ni siquiera podría ocurrir por todas partes. Coincido en que a veces ocurre, y en que podría ocurrir en muchas partes, y en que sería muy bueno que ocurriera.
Y coincido también en que el matón del patio no es, por sí solo, más fuerte que el resto de su clase. Oprime porque se lo permiten.
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13 de agosto de 2005
Isabel Vázquez Mijares
En el último ‘El Socialista’ del que dispongo se puede leer un artículo firmado por Francisco Bustelo. Un hombre que sigue la filosofía política de Pablo Iglesias y que encabezó el sector crítico en el congreso del PSOE de 1979. Nos habla ahora sobre ética en el devenir de la política.
Reconoce el autor la existencia de políticos que utilizan el dinero público en beneficio propio o en el del partido al que pertenecen, a pesar de los controles instituidos, tanto internos como externos. La honradez se presenta como el remedio para suprimir tales prácticas. Una honradez que el PSOE, más que ningún otro partido, tiene razones históricas para exigir a quienes lo integran. Es la dimensión moral que debe acompañar a los políticos, si éstos quieren ser motor del cambio social, si quieren ganarse la confianza y el apoyo de la ciudadanía.
Dice Francisco Bustelo que la resolución aprobada por unanimidad en el congreso de 1979 (y cuyo autor fue él mismo), pronto cayó en el olvido y que nunca se volvió a hablar de ella. No estoy de acuerdo con su tácita benevolencia: “Llegaron otros quehaceres y un gobierno de 14 años, con logros notables”. Entre otras cosas porque, como añade más adelante, la falta de ética en un político es un pecado doble: arruina la confianza que le otorgaron sus votantes y causa la deshonra del partido al que pertenece y representa.
Yo especificaría otro perjuicio derivado de la falta de escrúpulos. El mal ejemplo se propaga. Quienes deterioran el tejido social ya no son aptos para postular ningún cambio de esa misma sociedad. Pienso que lo “ejemplarizante” ha de venir siempre de arriba hacia abajo, si se busca que la ciudadanía se espabile. Nunca los políticos deben olvidar, como premisa irrenunciable, su honradez y su capacidad de servir al prójimo.
Nuestro partido debe reformar sus normas internas, ya que las actuales tienden a favorecer situaciones opacas: los amiguismos, los intereses de familia, las familias de intereses... ¿Hay otra forma de funcionar? Sí. Con la limitación del tiempo de permanencia en los órganos directivos, con la incompatibilidad de cargos, con elecciones primarias y con listas abiertas... En resumen, haciendo que cada afiliado disponga de su voto y que utilice de verdad su condición de elector y elegible. A los equipos de gobierno han de pertenecer los mejores, tan sólo personas con méritos propios y con ganas de esmerarse.
Si no se cultivan dentro del PSOE la dignidad y el verdadero sentido de la política, resultará imposible predicar estos valores fuera, entre el gentío escéptico cuya fuerza reside en la abstención.
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9 de agosto de 2005
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Eric Hobsbawm
Tres continuidades enlazan a los Estados Unidos de la Guerra Fría con su intento de reafirmar su papel de gendarme del mundo a partir de 2001. La primera es su posición de preponderancia internacional: primero fuera de la zona de influencia de los regímenes comunistas durante la Guerra Fría, y absoluta desde el desmoronamiento de la URSS. Esta hegemonía ya no descansa meramente en la magnitud de la economía estadounidense.
Por inmensa que ésta sea, ha declinado desde 1945; y en términos relativos lo sigue haciendo. Ya no es el gigante mundial de la industria. El centro del mundo industrializado se está desplazando rápidamente al Extremo Oriente. A diferencia de las antiguas potencias imperialistas y de la mayor parte del resto de las naciones industrializadas, Estados Unidos ha dejado de ser un exportador neto de capital. Y el poder financiero del Estado se basa en la continua disponibilidad que muestran otros países, la mayoría de ellos asiáticos, para mantener un déficit fiscal que de otro modo se transformaría en mortífero.
Todos los grandes imperios y potencias de la Historia supieron que no eran los únicos... Les resultaba imposible aspirar a una dominación verdaderamente global. Ninguno llegó a creerse invulnerable. Sin embargo, esto no basta para explicar la evidente megalomanía de la política estadounidense desde que un grupo reducido de Washington decidió que el 11 de septiembre proporcionaba la oportunidad ideal para declarar su dominación unilateral del mundo.
Se reconoce que no existe ninguna justificación racional de la política actual de Washington, pensando en las ambiciones imperiales de Estados Unidos. Ni de hecho tampoco en los intereses del capitalismo estadounidense en el mundo.
Quizá únicamente tenga sentido de cara a cálculos electorales o de política doméstica. Quizá sea síntoma de una crisis más profunda de la sociedad estadounidense. Quizá se trate de la colonización (esperemos que pasajera) del poder en Washington por un grupo de fantasiosos “revolucionarios”. Paradójicamente, un entusiasta ex marxista hoy partidario de Bush me dijo una vez medio en broma: “Después de todo, ésta es la única oportunidad que se me va a presentar de hacer la revolución mundial”.
Parece lógico suponer que el proyecto se derrumbará. Sin embargo, mientras siga adelante, continuará haciendo del mundo un lugar intolerable para un sinfín de personas directamente expuestas a la ocupación armada estadounidense. Y mucho más inseguro para el resto de nosotros.
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6 de agosto de 2005
F.L. Chivite
Se supone que el verano nos sienta bien. Pero eso es sólo una hipótesis. Una cuestión de fe. Como muchas de las grandes cosas en las que basamos nuestra visión de la vida. Nos dicen: y ahora, después de un año de trabajo, el merecido descanso. ¿Pero es eso cierto? ¿De verdad las vacaciones suponen un descanso? En cualquier caso, lo primero que se hace en cuanto se dispone de unos días de holganza es ponerse en movimiento. Llenar el coche y salir de estampida. Para casi toda la gente, descansar es lo mismo que irse de casa.
Quizá, en cierto modo, para descansar de verdad no haya nada mejor que olvidarse de lo que uno es. De lo que se supone que a uno le identifica: su ciudad, su trabajo, su forma de vestir. Porque lo segundo que se hace en verano es vestir de cualquier manera. Sin pudor alguno.
Precisamente ambas cosas, el estar lejos de casa y el tipo de vestuario que nos ponemos, nos igualan muchísimo unos a otros. Te sientas en una terraza frente a la playa y te pones a mirar a la gente que pasa, y no hay manera de averiguar quién es guipuzcoano y quién de Murcia. O de Orense. ¿Usted cree que sí? Juéguese algo. Perderá seguro. Dirá: “Ésos tienen toda la pinta de ser guipuzcoanos”, y serán de Soria. O viceversa.
La gente, en verano, está fuera de lugar. Fuera de su lugar. Y eso les relaja, suprime bastantes de sus agobios... Por definición, lo que queremos es distinguirnos. Nos encantaría poseer un aire especial que saltara a la vista. Algo que los demás no tuvieran otro remedio que admirar embobados. Pero en el fondo nos relaja comprobar que no es así. Y que pasamos totalmente inadvertidos con nuestra gorra y nuestros pantalones cortos de grandes bolsillos.
Otra de las cosas que hacen que el verano nos siente bien es que, además de estar fuera de lugar, estamos también fuera del tiempo. El verano en rigor es el no tiempo. Lo que no quiere decir que nos estemos quietos, sino más bien que, pese a no parar de gastar dinero en todo el día, nada de lo que hacemos tiene la menor importancia. Muchos matrimonios se rompen en verano porque no les queda otro remedio que estar juntos a todas horas, dirigiéndose la palabra constantemente sin tener en realidad nada que decirse. Y eso es muy peligroso. Tanto, por lo menos, como la salmonela del pollo.
Luego está, claro, el enamoramiento de verano, otra infección estival de consecuencias imprevisibles. Al final, si uno consigue librarse de todo eso, de los accidentes de tráfico, los incendios, las intoxicaciones y todo lo demás, puede dar las vacaciones por bien empleadas. Por fortuna, tenemos once meses de rutina por delante para descansar de las trepidantes vacaciones de verano.
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1 de agosto de 2005
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Concepción Roussell y Norberto Albóniga
El origen y desarrollo histórico de las cooperativas de consumo en el País Vasco es consecuencia de los logros alcanzados por el incipiente movimiento cooperativo que había comenzado a surgir en Europa a mediados del siglo XIX. Los fundamentos que propiciaron el nacimiento de este nuevo fenómeno económico se remontan a los modelos de economía colectiva que proporciona la historia de la Humanidad desde sus orígenes. Sin embargo, no debe confundirse cooperación con cooperativismo, ya que éste va mucho más allá de la simple recurrencia de las formas de ayuda mutua.
Fue durante la primera mitad del siglo XIX, en el marco de la Revolución Industrial, cuando el cooperativismo hizo su aparición como un fenómeno socio-económico que determinó un nuevo modelo empresarial. En ese momento, el naciente sector industrial comenzaba a desarrollarse rápidamente al aplicar sin demora los continuos progresos científicos y técnicos que caracterizaron a este periodo, entre los que destacaba la máquina de vapor.
La transformación que se produjo en los sistemas de producción de las industrias que tenían como base el carbón o en las pertenecientes a los sectores metalúrgico y textil, provocó que resultase innecesaria gran parte de la mano de obra utilizada hasta entonces a causa de la implantación de la nueva maquinaria.
Como consecuencia, la cifra de desempleados se incrementó desmesuradamente y los trabajadores, entre los que figuraban mujeres y niños de corta edad, soportaban condiciones laborales con jornadas en las que se superaban las doce horas de trabajo diario, salarios raquíticos y unas deplorables medidas de seguridad e higiene, que se extendían a sus propias viviendas.
Estas circunstancias favorecieron la aparición de grandes núcleos industriales en los que se originó un profundo cambio social. Por un lado, emergió una nueva y fortalecida clase burguesa que vivía en unas condiciones de progresivo bienestar; y por otro, los obreros padecían consecuencias dramáticas, proporcionando las primeras víctimas del nuevo sistema, base del incipiente modelo capitalista.
En ese contexto comenzó a brotar una conciencia de clase que, ante la necesidad de movilizarse contra el sistema, encontró en el asociacionismo su principal arma defensiva. Las formas asociativas que llegaron a prevalecer fueron fundame