Cooperativas
Manifiesto
MÁS ALLÁ DE LA AYUDA MUTUA
El origen y desarrollo histórico de las cooperativas de consumo en el País Vasco es consecuencia de los logros alcanzados por el incipiente movimiento cooperativo que había comenzado a surgir en Europa a mediados del siglo XIX. Los fundamentos que propiciaron el nacimiento de este nuevo fenómeno económico se remontan a los modelos de economía colectiva que proporciona la historia de la Humanidad desde sus orígenes. Sin embargo, no debe confundirse cooperación con cooperativismo, ya que éste va mucho más allá de la simple recurrencia de las formas de ayuda mutua.
Fue durante la primera mitad del siglo XIX, en el marco de la Revolución Industrial, cuando el cooperativismo hizo su aparición como un fenómeno socio-económico que determinó un nuevo modelo empresarial. En ese momento, el naciente sector industrial comenzaba a desarrollarse rápidamente al aplicar sin demora los continuos progresos científicos y técnicos que caracterizaron a este periodo, entre los que destacaba la máquina de vapor.
La transformación que se produjo en los sistemas de producción de las industrias que tenían como base el carbón o en las pertenecientes a los sectores metalúrgico y textil, provocó que resultase innecesaria gran parte de la mano de obra utilizada hasta entonces a causa de la implantación de la nueva maquinaria.
Como consecuencia, la cifra de desempleados se incrementó desmesuradamente y los trabajadores, entre los que figuraban mujeres y niños de corta edad, soportaban condiciones laborales con jornadas en las que se superaban las doce horas de trabajo diario, salarios raquíticos y unas deplorables medidas de seguridad e higiene, que se extendían a sus propias viviendas.
Estas circunstancias favorecieron la aparición de grandes núcleos industriales en los que se originó un profundo cambio social. Por un lado, emergió una nueva y fortalecida clase burguesa que vivía en unas condiciones de progresivo bienestar; y por otro, los obreros padecían consecuencias dramáticas, proporcionando las primeras víctimas del nuevo sistema, base del incipiente modelo capitalista.
En ese contexto comenzó a brotar una conciencia de clase que, ante la necesidad de movilizarse contra el sistema, encontró en el asociacionismo su principal arma defensiva. Las formas asociativas que llegaron a prevalecer fueron fundamentalmente de tres tipos. En el mundo laboral apareció el sindicalismo; en el de la política, el socialismo; y en el socio-económico, el cooperativismo.
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