Miguel Ángel Múgica, 31 de julio

De todas formas, el estudio comparativo, además de no ser un brebaje mágico, no nos exime de la obligación colectiva de pronunciarnos. Individualmente, si alguien no quiere implicarse, le ampara el derecho.

Cuando nos reunimos, Felipe expuso algún razonamiento mostrando las ventajas de la cooperativa. Echo en falta que se razone sobre la otra posibilidad. Nadie presenta argumentos indicando las ventajas de convertirnos en asociación cultural, o en asociación política.

Yo escucharé tales razonamientos. Porque si noto las ventajas de esa forma jurídica, me encantará ponerla en práctica. Repito: decidme qué ventajas ofrece la Ley reguladora del Derecho de Asociación.

 

Miguel Ángel Múgica, 20 de julio

El ‘estudio comparativo que está en proyecto hacer’ no es sino este diálogo. Lo haremos nosotros, salvo que consultores externos trabajen gratuitamente.

No debemos apresurarnos. Y tampoco debemos eternizarnos sin actuar.

Somos consumidores de información, además de abastecernos de otros bienes. ¿No compramos periódicos, libros, entradas de cine y teatro... y pagamos la publicidad que aparece en la televisión? ¿Qué hay de malo en juntarse o asociarse para obtener unos productos informativos veraces? Nosotros mismos diseñaremos y elaboraremos ese material informativo.

¿Hasta dónde el lucro? Hasta reinvertir los beneficios en mejoras de la estructura productiva de bienes auténticamente necesarios. Y si llegase a sobrar dinero, pues el 50% lo dedicamos a solidaridad y el otro 50% se reparte entre los socios. Por suerte para mí, nunca tendré los “problemas” de los multimillonarios. Ni siquiera los de Lula.

 

Isabel Vázquez Mijares, 20 de julio

He leído los estatutos y la forma de funcionamiento de asociaciones y de cooperativas. Me gustaría conocer ese estudio comparativo que está en proyecto hacer.

Contestaré de forma somera a esos cuatro puntos de arranque.

1. Democracia. Estoy segura de que la va a haber, tanto para escoger ahora la opción que convenga, como en adelante para funcionar y tomar acuerdos.

2. No debemos apresurarnos. Lo que se haga ahora será la base orgánica en la que podremos apoyarnos más tarde.

3. La cooperativa, como empresa que es, supone hablar de “oferta” y “demanda”, de participación económica (comprar al precio más bajo y vender al más alto). Aún no sé muy bien qué tipo de bienes compraríamos y venderíamos. Señalas que para ser generoso es necesario tener algo que dar. En eso estoy de acuerdo. Mi pregunta es: ¿hasta dónde el lucro para lo que se va a ofrecer?

4. Los trámites para crear la asociación o la cooperativa parecen, más o menos, sencillos. Luego, en cuanto al funcionamiento, normas internas y demás, creo que sí hay diferencias. Cuando tengamos el estudio comparativo hablaré con más conocimiento de causa. De momento, iré anotando lo que vea interesante.

 

Miguel Ángel Múgica, 19 de julio

Inicialmente, se me ocurren estos cuatro puntos.

1. Democracia, sí. Pereza para comparar opciones y dirimir cuál es la conveniente, no.

2. Proceder sin apresuramientos, aunque sin reproducir los círculos viciosos de la abulia y la negligencia.

3. El ánimo de lucro. Mi altruismo no lo pongo en duda. Para ser generoso con los demás me resulta imprescindible poseer una serie de medios. Ése es el sentido que doy al ánimo de lucro. No me haré trampas en el solitario: preconizo la cooperativa.

4. La sencillez de los trámites. No encuentro que los trámites para crear una asociación o una cooperativa sean sustancialmente distintos, al menos en cuanto a su sencillez.

 

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