Francesc de Carreras, en ‘La Vanguardia’, 8
de junio
Antonio Elorza en ‘El Correo’, 8 de junio
Julio Rodríguez López, 8 de junio
En principio estoy de acuerdo con el comentario de E. Hernàndez.
Lo que sucede es que un mismo hecho, la negociación, implica trazos muy diferentes según el tiempo y el lugar.
Y aquí ha llovido mucho como para no entender que lo que debería ser una más que necesaria negociación, en toda regla y con las precauciones debidas, viene acompañado de una política territorial de conjunto, desde el Ejecutivo central, como mínimo discutible.
Quizá tampoco ayude mucho a serenar los ánimos la frecuente alusión al denominado “proceso de paz” (quienes tenemos años no podemos dejar de recordar el eslogan de 1964, cuando España ganó frente a la URSS la final de la Copa de Europa).
Evoco a los compañeros socialistas muertos con unos periódicos bajo el brazo, o paseando tranquilamente en la mañana del domingo. Y no los recuerdo atacando a nadie.
O a mí mismo al ser avisado desde la presidencia de mi Autonomía de que un grupo etarra, detenido en la ciudad de provincias donde vivía por entonces, tenía una carpeta llena de recortes en los que la prensa local daba noticias o hacía comentarios sobre alguna de mis actividades. Y yo no estaba en guerra con nadie.
Negociación, sin renuncias en lo fundamental, sí. Pero nunca dando verosimilitud a la idea de que “ellos han ganado”.
Mariano Nieto Navarro, 8 de junio
¿Ceder? ¿Quién dijo ceder?
¡Sigamos adelante, impasible el ademán, hasta la victoria última! Caiga quien caiga. Y si el enemigo pide un armisticio, ¡no oigáis sus cantos de sirena! Están derrotados.
Sigamos hasta su aniquilación total, borrémoslos del mapa. Aunque sean cien mil, aunque más de los nuestros sean heridos o muertos. Se lo debemos a la Dignidad: no os importe sacrificar más vidas en su altar supremo.
¡Pongamos nuevos muertos en el altar de la Dignidad y de la Victoria para honrar a quienes murieron por nosotros! Desconfiad de los nuestros que quieren negociar el armisticio. Porque quien habla con el enemigo, aunque sea de su rendición, es un traidor, es casi tan enemigo como el enemigo.
Si el enemigo quiere un armisticio es que todavía tiene algo que ganar o que perder. Negociar su rendición es identificarse con la bestia que nos ha hecho tanto daño, pagar un precio... No dejéis que el enemigo se rinda, porque entonces no podremos acabar con ellos como nos lo piden nuestros muertos, no podremos hacer justicia.
¡Sigamos adelante! No os preocupe si veis caer a nuevos compañeros, a la izquierda o a la derecha, ¡tendrán el Honor de morir por nuestros muertos! ¡Avancemos, sin que nos tiemble el pulso, hasta la Victoria definitiva!
Enric Hernàndez, en ‘El Periódico’, 8 de junio
Para él (Rajoy), hablar equivale a ceder, lo que implica que ningún conflicto tendría remedio. Todo acuerdo exige una cesión por ambas partes. Lo que no obsta para que el Estado negocie con los terroristas sin claudicar en sus principios, que deben ser firmes y constantes.
Democracia Cívica Historial del foro