En la Contabilidad Nacional por regiones que el INE publicó recientemente, la Comunidad de Madrid se sitúa en primer lugar en un nivel de 131,1 (siendo 100 el del conjunto de España), seguida por Navarra (126,6) y por el País Vasco (125).
Luego, cuando se calcule la renta disponible por habitante de 2004 y 2005, el País Vasco y Navarra subirán a los primeros lugares, ya que ahí juega un papel específico la menor presión fiscal, desde el Estado, que soportan.
Además, en estas dos Autonomías el aumento de la población ha sido inferior al de España; en especial en el País Vasco, donde entre 2000 y 2004 la población sólo creció en un 1,3%, frente al 6% de España. Ello supone un denominador más bajo al obtener la relación por habitante en ambas magnitudes, la que mide el nivel de desarrollo (el PIB por habitante) y la que mide el nivel de bienestar (la renta disponible por habitante).
Yo destacaría más el hecho de que en esas dos Autonomías el peso de la construcción no es tan importante como en el resto de España, sobre todo en el País Vasco. Y que la dependencia del “ladrillo” (casas para que las adquieran los inversores y no tanto para resolver problemas de alojamiento) de sus economías es bastante menor. Este tipo de evolución les resultará ventajoso a largo plazo, particularmente desde el punto de vista medioambiental.
Julio Rodríguez López